LaLiga ha vuelto a situarse en el ojo del huracán esta vez por un acto de censura que ha provocado una ola de indignación. Según diversas fuentes la patronal ha decidido cortar los primeros segundos de la retransmisión del partido entre el Oviedo y el Espanyol para evitar que se viera la protesta de los jugadores contra la disputa de un partido de Liga en Miami
Censura y falta de respeto a los aficionados
El incidente catalogado como una «vergüenza» por críticos y aficionados plantea serias preguntas sobre las formas de actuar de LaLiga. El enfado no solo radica en la decisión de forzar un encuentro en Estados Unidos sin contar con el consenso de los profesionales sino en la posterior ocultación de su disconformidad.

Los jugadores ni son consultados y también son censurados. Los futbolistas que ya han expresado su rechazo a la medida de jugar en Miami ven cómo su derecho a la protesta pacífica es cercenado. La decisión de cortar la señal es un claro intento de silenciar a los protagonistas y de ignorar la voluntad del vestuario
¿El aficionado no tiene derecho a verlo? La censura ha privado a los espectadores de presenciar un momento de reivindicación y ha cuestionado el derecho del aficionado a la información completa. Se percibe como un acto autoritario de la organización para imponer su agenda comercial por encima de cualquier otra consideración
