Menos de 48 horas después de la debacle de Lisboa, el Real Madrid comienza a asumir poco a poco las dimensiones de todo lo que este partido y la consecuente pérdida de un puesto en el top-8 de la Champions League tendrá de cara al futuro del conjunto blanco esta temporada.

Y es que más allá de los dos partidos de más que el equipo tendrá que disputar en febrero, la pérdida de un lugar en la zona alta de la clasificación europea también trae consigo otro aspecto importante que, de la mano de la pérdida de seis posiciones en la última jornada europea, el Real Madrid ha perdido.

El Real Madrid se complica el factor campo al caer del top-8… pero existe una posibilidad

Unas de las innovaciones introducidas por la UEFA en la vigente temporada tiene que ver con el factor campo, que ha recibido algunas modificaciones respecto al año pasado. Se sabe que, por la posición en la tabla, el Real Madrid jugará la vuelta en el Santiago Bernabéu frente al Benfica en dieciseisavos, por el simple hecho de haber quedado por encima en la clasificación.

Un hecho que, sin embargo, también se aplica en los octavos de final, en los que, independientemente de si el sorteo deparase un enfrentamiento con el City o el Sporting de Lisboa, en caso, claro, de superar los dieciseisavos, el Real Madrid sabe que jugará la vuelta lejos de Madrid, complicando ya de entrada esa eliminatoria.

Sin embargo, la pequeña modificación que toma un papel clave en esta edición de Champions es el factor campo en función de la posición, que se aplicará desde la primera fase eliminatoria hasta la final. ¿Qué quiere decir esto? Que en cualquier eliminatoria, el equipo que haya quedado mejor posicionado jugará la vuelta en casa.

Es por ello que, siempre que juegue contra un equipo que ha quedado entre los ocho primeros, el Real Madrid jugará la vuelta lejos del Santiago Bernabéu. Ahora bien, existe un factor importante a tener en cuenta: si un equipo elimina a otro que ha quedado por encima en la clasificación, automáticamente el equipo que pasa de ronda ocupará su plaza.

Por poner un ejemplo, si el Real Madrid supera los dieciseisavos y en octavos se enfrenta al Sporting de Lisboa, jugará la vuelta en el Estadio Jose Alvalade, pero en caso de eliminar también a los lisboetas, pasarían a obtener el beneficio de su posición en el factor campo. Esto implica que si en cuartos se encontrase con cualquier equipo que haya quedado por detrás de la séptima posición, la vuelta sería en el Santiago Bernabéu.

Siempre y cuando, claro, su rival no haya eliminado a uno de los seis primeros clasificados. Por poner otro ejemplo, si en cuartos de final el Real Madrid eliminase al Arsenal, primer clasificado en la fase de liguilla, el conjunto blanco tendría garantizado el factor campo para la semifinal, independientemente de quien fuese el rival. Pero para ello, claro, hay que eliminar a los mejores.

Todo gira, entonces, en torno al sorteo del cuadro, celebrado el próximo 27 de febrero, que determinará el camino del conjunto blanco hacia la final siempre y cuando logre eliminar al Benfica. Queda claro que esta caída dificulta y mucho el camino de un conjunto blanco que, sin embargo, aún tiene en su mano la posibilidad de recuperar el factor campo de cara a la fase clave de la temporada.