Visitaba el Real Madrid un estadio que no han sido especialmente grato para el conjunto blanco a lo largo de las últimas temporadas: Mestalla. Y lo hacia con la obligación de regresar a la capital con los tres puntos para seguir la pista de un Barça que no falló en su encuentro ante el Mallorca. Y lo hacía Arbeloa con las bajas de Vini y Bellingham, el primero por lesión, y el segundo por sanción.

Por ello, el conjunto blanco, esta noche de azul, salió al césped de Mestalla con una alineación inédita hasta la fecha, en un partido que desde el momento en el que el balón echó a rodar, ya se antojaba complicado, con un Valencia que salió a presionar arriba y salir rápido a la contra, amenazando a la espalda de la zaga madridista.

Dos intervenciones de Dimitrievski mantuvieron al Valencia en el partido

El conjunto blanco, no obstante, salió bien plantado en el campo, y durante los primeros minutos monopolizó la posesión del esférico. Sin embargo, el dominio inicial fue poco a poco igualado por la intensidad de un Valencia que logró equilibrar las fuerzas, sin que ninguno de los dos equipos lograse crear peligro real.

La primera de los de Arbeloa se la apuntó Arda Güler con un golpeo chocó en un zaguero y estuvo cerca de colarse en la meta. En la siguiente jugada, en una segunda jugada tras un córner, fue Kylian Mbappé el que obligó a Dimitrievski a firmar su primera gran intervención con un golpeo desde el perfil derecho.

A pesar de no sufrir, el Real Madrid tampoco terminaba de encontrar a los hombres en punta para seguir generando un peligro constante sobre la meta ché. Sin embargo, el conjunto blanco empezaba a encontrar en Mbappé el nexo para buscar el primero de la noche, ya que la siguiente jugada de peligro nació de una gran acción del francés, que habilitó a Álex Jiménez que obligó a Dimitrievski a firmar su segunda gran intervención.

Poco más allá de esas dos ocasiones tuvo un Real Madrid que, si bien no sufrió, tampoco terminaba de crear la sensación de peligro constante sobre la portería valencianista, debido, en gran parte, a la falta de ideas en la frontal del área. Y con muy poquito más que añadir, ambos equipos enfilaron el vestuario tras una primera mitad en la que la ausencia de descuento fue descriptiva de lo que se vio sobre el césped.

Carreras frotó la lámpara en un partido complicado en Mestalla

Al saltar al verde en la segunda mitad, los de Arbeloa trataron de revolucionar el encuentro ante un Valencia que salió igual de bien plantado que en la primera mitad. Sin embargo, la realidad seguia siendo la misma que la de los primeros 45 minutos: el juego seguía trabado y solo Mbappé aportaba alguna idea al pisar área rival.

De hecho, el primer cuarto de hora de la primera mitad transcurrió sin ningún acercamiento a portería por parte de ninguno de los dos equipos. De hecho, el primer disparo llevo la firma de Fede Valverde, que probó suerte desde la media distancia, encontrándose con una intervención de Dimitrievski, ahora mucho más sencilla que las anteriores.

Y en partidos como este, con tan poco fútbol, suelen ser las genialidades las que hacen acto de presencia. Sin embargo, en esta ocasión, fue un poco habitual Álvaro Carreras el que frotó la lámpara, tras recoger el balón en el perfil izquierdo, marcharse de cuatro zagueros con un cambio de pierna y pegarla con su pierna menos hábil para, ah9ora sí, superar a Dimitrievski y poner por delante al Real Madrid.

Un tanto que recordó a muchos a un Marcelo que ya en su día hizo diabluras por la banda de Mestalla, y que sirvió para desatascar un partido que durante los últimos minutos parecía volcarse hacia el área ché. Y tras el gol, el encuentro entraba en una nueva fase, ahora con los madridistas por delante. Y es que poco después del tanto blanco, Beltrán estuvo a punto de poner las tablas con un derechazo que se marchó al poste de la portería blanca.

Enfrentaba el encuentro una fase final con un encuentro muy abierto, en el que ambos equipos atacaban. Sin embargo, el conjunto blanco llegaba con más claridad, aunque sin acierto: a menos de 10 minutos del 90, Mbappé volvía a tener una ocasión clara para matar el partido, pero el francés la cruzó demasiado, en una noche en la que, a diferencia de lo habitual, parecía tener la pólvora mojada.

Sin embargo, en ese tramo final del partido, el Valencia lo intentaba con más empeño que acierto, ante un Real Madrid muy plantado sobre el verde. Eso sí, faltaba el tanto del de siempre. Y ya en el descuento, con el conjunto ché volcado, un contragolpe blanco terminó con un tres para uno, en el que Brahim le regaló un caramelo a Mbappé, que solo tuvo que empujarla para poner el 0-2.

Un tanto con el que el conjunto blanco resolvió un partido más complicado de lo que mostraba el resultado, gracias, en gran medida, a una genialidad de Carreras que abrió el camino hacia la victoria del conjunto blanco, que, con sus más y sus menos, mantiene una presión máxima sobre el Barça, dejando LaLiga, de momento, en las propias manos del conjunto blanco.