El Real Madrid alargó su impecable trayectoria liguera al imponerse en la cancha de Bàsquet Girona por 71-79, sumando su 17.ª victoria consecutiva en la temporada regular y la 25.ª en la ACB. El conjunto de Chus Mateo sufrió más de lo previsto ante un rival que jugó con intensidad, pero el temple y la calidad de los blancos terminaron decantando el marcador a su favor.

Los visitantes comenzaron conectados a tope, con tres triples casi seguidos que inauguraron el marcador y mostraron las primeras señales del plan ofensivo. Sin embargo, Girona reaccionó presionando la salida de balón y protagonizando un parcial de 15-6 en el primer cuarto, en buena parte gracias a Geben bajo el aro, y se fue al primer descanso con ventaja (21-15).

El Madrid ajustó las líneas defensivas y encontró mejor fluidez en ataque gracias a la entrada de Hezonja y el acierto de Tavares y Deck. Esa mejora corrió paralela a la irregularidad local, lo que permitió a los blancos firmar un 8-19 de parcial que les otorgó un +5 al descanso (29-34). El equipo recuperó confianza y supo dominar el ritmo del partido.

Tras el regreso de vestuarios, Girona volvió a empatar a 36 puntos, apoyado en segundas jugadas y un juego físico. Ahí emergió la figura de Dzanan Musa, que en apenas ocho minutos anotó 17 puntos, finiquitando el tercer acto con un 53-61 para los de blanco. Su inspiración resultó clave para que el Madrid controlara el último cuarto.

En los compases finales, los locales volvieron a apretar (63-63 min. 33), pero los madridistas supieron mantener la calma. Hezonja se echó el equipo a la espalda con nueve puntos decisivos y, con un +5 a falta de dos minutos (68-73), disipó las dudas. Un par de canastas de Campazzo y una defensa férrea certificaron el 71-79 definitivo.