Real Madrid
El Real Madrid habla en el campo: golpetazo del líder en el Clásico (2-1)
El Real Madrid habla en el campo. Lejos de entrar en provocaciones desde Barcelona, los madridistas alzan la voz sobre el terreno de juego. Golpetazo de líder en el Clásico y a cinco puntos de ventaja del FC Barcelona.
El Santiago Bernabéu vistió sus mejores galas en un nuevo Clásico de Liga. Con el recuerdo reciente del 0-4 del curso pasado, a sabiendas de que se lleva cuatro Clásicos sin conocer la victoria de manera seguida, y también con el resultado del Metropolitano en la memoria. Llegaba el primer día clave de la era Xabi y tocaba responder en el campo.
Los que pagaron 8,4 millones de euros al vicepresidente de los árbitros, Enríquez Negreira, clamaban al cielo para asegurar que el Real Madrid «roba», «se queja» y «hace cosas». Lamine Yamal, enturbiando el ambiente de la selección española, se encontró con la reprimenda de un Bernabéu enfurecido – con ganas de sangre – para buscar la primera brecha entre primero y segundo clasificado. Era un Clásico para dar la cara… y vaya sí lo hizo el Real Madrid.
Desde la primera pelota, escenificándolo con Vinicius y Lamine, el Real Madrid no se arrugó. Ningún balón suelto, ningún lance aislado, en todas se salió como se debía salir en el derbi y no se hizo. El resultado en el tiempo de descanso fue de 2-1 y la realidad es que se pudo hablar de un 4-1 o 5-1, tranquilamente, emulando la pesadilla defensiva que vivió el Barça en el Pizjuán recientemente contra el Sevilla.

El primer gol fue de Mbappé y tuvo un aviso, previamente, con Soto Grado como protagonista indiscutible. El árbitro no pitó un más que posible penalti de Lamine Yamal sobre Vinicius -zancadilleándole – y anuló un gol por el SAOT que era totalmente legal ya que Fermín López fue el último en tocar la pelota y habilitaba a Kylian Mbappé. Dos polémicas desentrañadas por el VAR, esa herramienta con la que ya dijo Negreira que le podía echar un cable a los azulgranas.
Resultado engañoso
Tras la sonora polémica, gol de Mbappé y demasiado premio para el Barça. Se encontró con el empate en uno de los tímidos acercamientos a la portería de Courtois. El tanto de Fermín era un gran engaño para el espectador que estaba viendo el Clásico. A la postre, antes de ir al descanso, Bellingham puso el 2-1 y adelantó de nuevo a los madridistas encendiendo al madridismo.

El premio era mínimo, pero la sensación vista en el verde hacía que los futbolistas despidiesen el primer acto entre una ovación cerrada, de esas que hace mucho que no se escuchan en el Bernabéu.
Mbappé falla el penalti
La segunda parte arrancó con un penalti catedralicio en el minuto 52. Eric García con la mano totalmente estirada cometía la pena máxima y César Soto Grado, que en primera instancia no la vio, terminó acudiendo al VAR -por tercera vez en el partido – y pitó penalti. ¿El problema? Mbappé lo falló topándose con un paradón estratosférico de Szczesny que evitaba el 3-1 y quién sabe si un derrame total sobre la defensa del FC Barcelona.
El partido pedía cambios y Xabi daba entrada a Brahim, mientras que rotaba a los que estaba calentando para, a la postre, meter también en liza a Carvajal y Rodrygo.
Soto Grado anulaba un claro fuera de juego de Brahim que, asistiendo a Bellingham, terminaba suponiendo una jugada clara para el 3-1. El Real Madrid olía la sangre, pero no terminaba de hincar el diente y el Barça seguía muy vivo en el Clásico.

Vinicius se fue muy enfadado tras el cambio
El partido entraba en su fase final y en el 73′ se pudo ver otra de esas imágenes que deja el Clásico. Un enfado salvaje (terrible, espantoso, bestial… pongan el calificativo que quieran) de Vinicius con su entrenador al grito de «¿Yo?». Tal fue así que se fue directo a vestuarios sin quedarse para ver el resto del encuentro. Se debió arrepentir ya que diez minutos después regresó al banquillo, aunque sin mediar palabra.
Tras ello, tratando de volver a conectarse al encuentro, pasaron pocas cosas hasta el minuto 87′. En ese minuto la tuvo Mbappé para marcar la sentencia, entre «sobeteo» de balón sin rumbo del FC Barcelona. En los siguientes minutos todo estuvo en base a enganchones entre jugadores y un ambiente caldeado por las provocaciones de Lamine Yamal. Golpetazo del Real Madrid en el Clásico del Bernabéu. Golpetazo de líder.
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Bellingham, a punto para Mallorca
Tuchel le convocó, le tuvo en la concentración y decidió no arriesgarlo ni contra Uruguay ni contra Japón. El inglés regresa a Valdebebas con los isquiotibiales intactos y el Bayern de Múnich en el horizonte.
Cuando Tuchel convocó a Bellingham para los amistosos ante Uruguay y Japón, el madridismo se echó las manos a la cabeza. Llevar a un jugador que llevaba casi dos meses lesionado, que había vuelto con solo 16 minutos en el derbi ante el Atlético, que claramente no estaba al cien por cien, parecía una temeridad innecesaria a tres semanas de los cuartos de Champions contra el Bayern.
El seleccionador inglés fue claro en rueda de prensa: «No correremos riesgos con Jude porque viene de una lesión muscular y nunca sabes qué puede pasar». Dos meses después de que Bellingham se rompiera el músculo semitendinoso de la pierna izquierda ante el Rayo Vallecano en el Bernabéu, Inglaterra decidió que no merece la pena jugársela en un amistoso. Por una vez, el Madrid y su estrella tienen los mismos intereses que la selección.
Bellingham vuelve a Valdebebas sin haber disputado un minuto con los Tres Leones, con el músculo descansado y con tiempo por delante para recuperar su mejor nivel. El primer partido del Madrid tras el parón es el 5 de abril en Mallorca. Luego viene el Bayern. Luego viene todo.
Foto: England
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Caso Arribas: el Real Madrid está muy atento
En el Real Madrid siguen muy de cerca la progresión de todos los futbolistas de La Fábrica y uno de los nombres propios que más llama la atención, por motivos obvios, es el de Sergio Arribas. El canterano surgido en Valdebebas, que debutó con el primer equipo hace varias temporadas, brilla en el Almería de Cristiano Ronaldo.
La leyenda madridista compró el 25% de los derechos del club de Mohamed Al-Khereiji y de SMC Group, en una fuerte inversión por la entidad andaluza. Ahora quiere montar un equipo fuerte que aspire a cotas altas en Primera como en su día pasó con el Málaga cuando él era jugador del Real Madrid.
Uno de los «patrimonios» de La Fábrica, y que más interés despertó hace un par de años, es Sergio Arribas. Subió al primer equipo con Zidane, Ancelotti también le dio la oportunidad, pero no llegó a asentarse y se buscó una salida a la élite.

Firmó por el Almería, a posteriori descendió, y ahora es la máxima estrella de LaLiga Hypermotion. Suma 20 dianas y es el líder de los almerienses en el intento de ascender de categoría – está a un punto del Racing, el cabeza de la tabla.
El Real Madrid se guarda una opción bajo la manga para firmar a Sergio Arribas o (por lo menos) para seguir con atención su futuro, si lo considera, y es ese 50% habitual de sus derechos federativos. Tiene una cláusula de 40 millones de euros y, en caso de salir del Almería, el 50% del traspaso iría a parar a las arcas del conjunto merengue.
En todo caso, eso sí, no hay ni opción de tanteo ni de recompra, por parte del Real Madrid, en caso de querer recuperar al futbolista. Es, por tanto, el propio equipo blanquirrojo el que decidirá el futuro del futbolista.
Foto: UD Almería
