Baloncesto
Izan Almansa, cerrado: ¡fichará por el Real Madrid!
El Real Madrid ha cerrado el regreso de Izan Almansa al club blanco. El ala-pívot murciano, de 20 años y 2,08 m, firma por cuatro temporadas y se incorpora al proyecto de la sección que dirige Sergio Scariolo, en una operación que refuerza la rotación interior del primer equipo.
Ficha y contrato por cuatro años
Izan Almansa aterriza en la capital española con un contrato largo: 4 temporadas para completar su formación y dar el salto definitivo al baloncesto profesional europeo dentro del marco del Real Madrid. El club apuesta por su proyección a medio plazo y por un jugador que, a sus 20 años, ya acumula experiencia en proyectos formativos y competitivos de primer nivel.
Almansa nació en Murcia el 7 de junio de 2005 y es hijo del exjugador Steve Horton. Su formación comenzó en la cantera del UCAM Murcia CB, desde donde pasó en 2019 al Cadete B del Real Madrid. En 2021 emprendió la aventura en Estados Unidos, siendo el primer español en incorporarse a la Academia Overtime Elite de Atlanta.
En 2023 firmó por el G League Ignite, donde dejó actuaciones destacadas y promedió 11,7 puntos y 7,2 rebotes en 32 partidos (27,6 minutos). Participó en el Rising Stars Challenge durante el All-Star Week de la G League.
Tras presentarse al Draft 2025 y no ser elegido, estuvo en la NBA Summer League con los Philadelphia 76ers y formó parte de la plantilla de su afiliado en la G League, los Delaware Blue Coats.
El club espera que Almansa complete su integración en la pretemporada, si no sale cedido, y aporte rotación interior a lo largo de la temporada, alternando minutos con los jugadores veteranos y aprovechando su margen de mejora para consolidarse como una opción de futuro para el primer equipo.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
