Real Madrid
Juni Calafat detecta el siguiente fichaje, central de Brasil
Juni Calafat detecta el siguiente fichaje potencial para el Real Madrid y no descarta acometer una ofensiva por el refuerzo.
El Real Madrid continúa con su política de fichar jóvenes promesas que luego se convierten en estrellas mundiales, como es el caso de Vinícius, Rodrygo, Valverde, Camavinga y Tchouaméni, entre otros.
Ahora, Juni Calafat ha puesto el foco en el defensa central del Palmeiras, Vitor Reis, de 18 años. Según informaciones desde Brasil, el Real Madrid ha preguntado al Palmeiras por el joven central brasileño, aprovechando las buenas relaciones entre ambos clubes tras el fichaje de Endrick.
Situación actual y necesidad del Madrid
Tras la lesión de Joan Martínez, el Madrid está considerando fichar un central, ya que solo cuenta con tres centrales en la plantilla: Militao, Rüdiger y Jesús Vallejo.
David Alaba sigue recuperándose de su lesión y, en el mejor de los casos, no podrá volver a jugar hasta el próximo mes de noviembre. Por este motivo, el Madrid se está moviendo en el mercado.
Perfil de Vitor Reis
Juni Calafat lleva tiempo monitoreando a Vitor Reis, quien es un central muy fiable en la salida de balón, con un buen desplazamiento en largo y una gran velocidad en el repliegue defensivo. En Brasil, está considerado como uno de los mejores jugadores de su generación, la de 2006.
Sin embargo, el problema para el Madrid es que Vitor Reis renovó su contrato hasta 2028 y, según algunas informaciones, su cláusula de rescisión es cercana a los 100 millones de euros. El club blanco no está dispuesto a pagar esa cantidad por un jugador tan joven. El Madrid quiere aprovechar las buenas relaciones con el club brasileño para negociar y abaratar el precio.
Queda mucho verano por delante, y habrá que esperar para ver si Madrid y Palmeiras pueden llegar a algún tipo de acuerdo por el joven central Vitor Reis, que en Brasil es altamente valorado.
Foto: Getty
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Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich
Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.
La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.
Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.
El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.
Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.
Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.
Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.
En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.
La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.
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La surrealista roja que vio Camavinga; Vincic eliminó al Real Madrid
Slavko Vincic le mostró la tarjeta roja a Eduardo Camavinga, de forma surrealista, dejando reducidas a la nada las opciones de remontada en Múnich.
Expulsado Camavinga. Segunda amarilla para el francés que deja con diez al Real Madrid tras 24 minutos sobre el césped. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/6cFpmawyzH
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) April 15, 2026
El árbitro esloveno le mostró la segunda amarilla al mediocentro francés por retener la pelota tras una falta en el centro del campo.
