Baloncesto
La NBA irrumpe con 12,5 millones de dólares, se va del Real Madrid
La NBA sigue al acecho y no se ha olvidado de Walter Tavares, quien acaba contrato con el Real Madrid al final de la temporada. El Madrid ha comenzado las negociaciones para su renovación y de momento no hay acuerdo.
El equipo blanco le ofrece al caboverdiano 3,5 millones de euros brutos por temporada, pero Tavares los considera insuficientes por su rendimiento. Tavares es el pívot más dominante de Europa y considera que debe tener un contrato mucho más alto. Sin embargo, el Madrid no puede pagarle más porque rompería su escala salarial y a la larga desequilibraría la economía de la sección. Por lo tanto, es complicado que el Madrid le suba la oferta.
La NBA llama a su puerta
Según el diario Basketnews, hay alguna franquicia de la NBA que le podría ofrecer el salario medio, que son unos 12,5 millones de dólares. Si eso sucede, Tavares aceptaría la oferta porque tiene la espinita clavada de que no pudo triunfar en la liga americana, donde llegó en 2015.
Estuvo dos temporadas, donde solo jugó 11 partidos y 103 minutos, y decidió volver a Europa. Fichó por el Real Madrid en 2017, donde se ha convertido en el mejor 5 de Europa.

No solo tiene ofertas de la NBA, el Panathinaikos quiere hacer un equipo espectacular de cara a la próxima temporada después de años fuera de la élite de Europa, y están dispuestos a hacerle una oferta irrecusable a Edy Tavares.
La primera opción del caboverdiano es renovar por el Madrid porque está muy a gusto en Madrid, pero si finalmente se hacen realidad las ofertas de la NBA o del equipo heleno, tendría muchas posibilidades de marcharse del Real Madrid. El tiempo dirá qué es lo que va a pasar, pero estas ofertas son irrenunciables.
Foto: EFE
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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