Real Madrid
La nueva prueba que benefició al Barça, sigue la corrupción tecnológica en la Liga
Una vez más se vio el doble rasero de cómo tratan las repeticiones de las jugadas según el equipo que sea. Como ayer se demostró en Montjuïc en el partido Barça-Mallorca, fue una auténtica vergüenza la actuación de la sala VOR.
Desde el VAR no avisaron de un claro penalti de Lamine Yamal al delantero mallorquín Muriqi por una zancadilla dentro del área con el partido aún 0-0 en el marcador, que probablemente hubiera cambiado el signo del partido. Sin embargo, el VAR sí entró en el penalti de Copete a Raphinha cuando el defensa del Mallorca apenas rozó al jugador brasileño. Que se señale penalti por esa acción es un escándalo.

La televisión hace el resto
La televisión hizo el resto, repitiendo la jugada 100 veces con zoom aumentado al máximo y con planos buenos para tratar de convencer a la audiencia de que era penalti. Pero eso ya no cuela. Mientras tanto, la jugada del penalti de Yamal a Muriqi apenas la repitieron una vez y con pantalla partida, para que el árbitro pitara el final del primer tiempo.
En la segunda mitad, Lewandowski se tiró descaradamente para buscar el segundo penalti de la noche a favor del Barça. También repitieron la jugada 30 veces, tratando de convencer a la gente de que era penalti, cuando fue un piscinazo vergonzoso que el colegiado debió haberle mostrado tarjeta amarilla por tratar de engañarle. Estas acciones son una vergüenza, las haga quien las haga y del equipo que sea.

Una vez más, la tecnología favoreció descaradamente al Barça. Y después de que salgan Laporta y Xavi a decir que la Liga está adulterada a favor del Madrid, hay que tener la cara de cemento armado para decir esto después de que su equipo haya pagado durante casi veinte años al segundo del comité de árbitros, pagándole 8 millones de euros (que se sepa).
Eso sí, callan cuando le roban al Madrid, como el pasado domingo en Mestalla cuando Gil Manzano señaló el final del encuentro justo cuando Bellingham marcó el 2-3, y, además expulsando al inglés y dejándole una sanción de dos partidos. Esto sí que es adulterar la competición.
Real Madrid
Marrero se viste de héroe: la Real Sociedad gana la Copa del Rey
La Real Sociedad le ganó la Copa del Rey en La Cartuja al Atlético de Madrid. Los rojiblancos repitieron su historia cayendo en una final muy disputada (2-2) y en la que Marrero y Marín fueron los héroes de los de Matarazzo para revalidar el título cinco años después.
Foto: Getty
Real Madrid
El Real Madrid volverá a luchar
El 19 de mayo de 2023, después de sufrir una de las caídas más duras de la historia del Real Madrid en Champions League, tras caer por 4 goles a 0 frente al Manchester City en el Etihad Stadium, Toni Kroos lanzó un mensaje claro, contundente y sin segundas: “El Real Madrid volverá a luchar”.
Y vaya si el alemán tenía razón. A pesar de la dureza de una caída que muchos tildaban de fin de ciclo, tan solo un año y trece días después, el Real Madrid volvía a ganar la Champions League tras el duro golpe, y Kroos colgaba las botas, retirándose como uno de los mejores jugadores del mundo en el momento.
El Real Madrid atraviesa un momento de reflexión… y cambios
Volviendo al momento actual, la caída del Real Madrid en Múnich no fue, ni mucho menos, tan dura como aquella. Durante 92 minutos de encuentro, el conjunto blanco no estuvo por detrás en el marcador en ningún momento, y durante largos tramos del partido tuvo la eliminatoria empatada en todo un Allianz Arena.
A esto se suma que, de no ser por una de las decisiones arbitrales más escandalosas que se recuerda en la historia de la Champions, el partido habría llegado a la prórroga. Y ahí, nadie sabe lo que podría haber pasado. Sin embargo, el sentir general en la afición y dentro de la propia Casa Blanca es que ahora es momento de introspección.
Porque sí, en Múnich el Real Madrid fue el Real Madrid. Dio un paso adelante ante uno de los mejores equipos de Europa y, seguramente, con algo más de acierto en ambas áreas, el Real Madrid estaría en semifinales. Pero ahí viene uno de los principales problemas: el Real Madrid no puede ser el Real Madrid dos noches al año.
Y es que el encuentro del Allianz fue, con casi toda seguridad, el mejor de la temporada junto al del Manchester City en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, ahora el conjunto blanco llega al mes de abril sin opción a ningún título precisamente porque durante un gran tramo de la temporada no han sido ni han querido ser el Real Madrid.
Y por ello, ahora es momento de depurar responsabilidades. A nivel colectivo y a nivel individual. En el global, queda claro que se trata de una plantilla con carencias, especialmente en la faceta de la creación de juego, pero que puede dar mucho más. Y en noches como la del miércoles lo demostraron a la perfección.
A nivel individual, también llega la hora de apuntar ciertos comportamientos. Es cierto que Eduardo Camavinga fue expulsado por una acción que no es sancionable en 999 de cada 1.000 partidos. Tan cierto como que provocar esa situación teniendo amarilla es un error que no cometen ni los infantiles. Y como quedó demostrado el año pasado en el Emirates, no es la primera vez.
En el plano ofensivo, es evidente y debe serlo que en Europa no se puede perdonar tanto. Porque cuando perdonas tanto a un equipo como el Bayern de Múnich, lo más posible es que ellos no hagan lo mismo contigo. Y así fue. Y dentro de esta lista entran tanto Vinicius como Mbappé.
Donde no entran ambos es en el ámbito del esfuerzo. Un sector generalizado de la prensa tiende a generalizar y asegurar que los tres de arriba no defienden. Un hecho fácilmente desmontable con las cifras en la mano en lo que respecta a Bellingham y Vinicius, que fueron en Múnich el primero y el cuarto que más kilómetros recorrieron respectivamente.
Mbappé, muy acertado de cara a puerta desde agosto hasta enero, puede tender a pensar que su calidad lo exime de ese tipo de esfuerzos. Así lo demuestra su posición en el 55º puesto de 57 jugadores de Europa a la hora de presionar. Y su pasividad en el tanto de Luis Díaz, con el equipo con un hombre menos, es el fiel reflejo de que los campeonatos los ganan los equipos, no las estrellas.
Ahora el conjunto blanco tiene largos meses por delante para reflexionar qué y cómo debe cambiar para volver a una senda ganadora. Y volviendo a citar al seis veces campeón de Champions, Toni Kroos, cuando el PSG ganó la pasada Champions: “Es genial ver que todavía se trata de ser un equipo”. Y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Foto: UEFA

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