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Real Madrid

La reacción de señorío que tuvo Vinicius: se pasaron insultándole todo el partido e hizo esto

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Vinicius Júnior vivió un infierno en el derbi madrileño y, pese a ello, supo mantener el señorío que le reclamaba el madridismo.

https://twitter.com/AdriRM33/status/1840492802981163380?t=HAdcIPXjFviGBjk7nyYR5Q&s=08

Vinicius Jr. tuvo un gran gesto ayer durante el derbi frente al Atlético de Madrid. Al finalizar el partido, cuando se dirigía hacia el túnel de vestuarios, Vinicius rodeó el escudo del Atlético, que está pintado en el césped, evitando pisarlo, mostrando así respeto hacia el equipo rival. Este gesto es un ejemplo de valores y deportividad, algo que no todos los jugadores hacen.

En contraste, en el derbi de la pasada temporada en el Bernabéu, el jugador del Atlético, Marcos Llorente, pisó el escudo del Real Madrid, mostrando muy poco respeto por el club blanco. Esto fue especialmente sorprendente teniendo en cuenta que Llorente fue jugador del Real Madrid, así como su padre y sus tíos, sin olvidar que su tío abuelo fue el mítico Paco Gento. Es un gesto que contrasta con la actitud de Vinicius, quien demostró un gran nivel de respeto.

Gran partido de Vini

En el partido, Vinicius también tuvo una actuación sobresaliente: volvió loca a la defensa rojiblanca y dio la asistencia del gol de Militao con un gran centro desde la banda izquierda. Estuvo a punto de marcar un gol con un disparo desde fuera del área que fue detenido por Oblak. Además, pese a las provocaciones de algunos jugadores del Atlético, Vinicius mantuvo la calma, enfocándose únicamente en jugar al fútbol, tal como le había aconsejado Ancelotti antes del derbi.

Vinicius no entró en provocaciones, apenas protestó durante el partido, y se centró en desplegar su juego. Esta es la actitud que debe mantener siempre para seguir creciendo como futbolista y alcanzar todo su potencial, incluso el de ser un futuro Balón de Oro.

Foto: Getty y X

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Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich

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Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.

La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.

Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.

El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.

Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.

Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.

Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.

En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.

La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.

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La surrealista roja que vio Camavinga; Vincic eliminó al Real Madrid

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Slavko Vincic le mostró la tarjeta roja a Eduardo Camavinga, de forma surrealista, dejando reducidas a la nada las opciones de remontada en Múnich.

El árbitro esloveno le mostró la segunda amarilla al mediocentro francés por retener la pelota tras una falta en el centro del campo.

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