El Real Madrid cayó derrotado 1-2 frente al Betis en el Benito Villamarín. Durante los primeros 20 minutos, el Madrid mostró un gran nivel y se adelantó en el marcador con un gol de Brahim, fruto de una gran jugada de Mbappé.
Sin embargo, a partir de ese momento el equipo se relajó pensando que ya tenía el partido ganado. Antes del descanso, el Betis empató con un gol de Cardoso, producto de un saque de esquina que fue votado por Isco como la mejor jugada del encuentro.

Uno de los aspectos que más generó desconcierto fue la alineación titular que propuso Ancelotti. El técnico italiano decidió encabezar la defensa con Rüdiger y Alaba, quienes salieron al campo con notables vendajes —Alaba lucía un vendaje impresionante en la pierna izquierda y Rüdiger jugó con la rodilla derecha vendada—, dejando a Asencio en el banquillo a pesar de haber sido uno de los mejores en defensa en los últimos partidos y sin presentar problemas físicos.
Además, en el minuto 75, con el marcador 2-1, Ancelotti optó por sustituir a Mbappé y dar entrada a Endrick. Esta decisión resultó incomprensible para muchos, ya que lo lógico hubiera sido retirar a un centrocampista para incorporar otro delantero que ayudara a remontar el encuentro. La afición madridista tampoco entendió estos cambios, lo que generó un ambiente de incertidumbre y frustración en el vestuario.
«Así no ganaremos el martes…»
Tras el partido, Ancelotti reconoció en rueda de prensa que, jugando de esa manera, sería imposible vencer al Atlético de Madrid el próximo martes. También se señaló que parte de la culpa de la derrota recayó en el técnico de Reggiolo, por su pésima gestión a la hora de plantear el partido.
El Real Madrid deberá reaccionar pronto, ya que, de continuar con este nivel de juego, se le viene un duro desafío frente al equipo colchonero en el partido de ida de los octavos de final de la Champions en el Bernabéu. La incertidumbre en las decisiones tácticas y la alineación podría costar caro en encuentros de alta exigencia.
