Baloncesto
Resultado y resumen del Barça-Real Madrid: los árbitros no dejan remontar en el Palau
El Real Madrid perdió 85-79 en Barcelona
El Real Madrid perdió en el Palau Blaugrana por 85-79 en un encuentro que empezó horrible y que mereció la remontada. Unicaja seguirá líder de la Liga Endesa.
El Real Madrid Baloncesto empezó totalmente desconectado en el Palau Blaugrana. Dos cuartos lamentables en los que no parecía que estaban jugándose todo un Clásico en la Ciudad Condal.
El primero (27-11) y el segundo (45-33) no dejó muestras de que el liderato de Unicaja estaba en juego. La empanada fue sideral y los de Grimaldo se impusieron con clarividencia en el parquet de Barcelona.
Tal fue así que el mismísimo Sergio Llull mostraba el sentir del vestuario y era el que hacía más autocrítica por lo visto antes de ir al descanso del Clásico liguero de la ACB. El de Mahón lo dijo públicamente: «La manera en que hemos salido es simplemente vergonzosa y hay que hacérselo mirar…», apuntó en la breve flash interview.

Reacción sin premio
El Real Madrid, a raíz de ello, salió al Clásico y empezó a competir. A puro ADN madridista empezó la remontada. El tercer cuarto se acabó con un ajustado 64-58 y se llegaron a poner a un solo punto de distancia. Los árbitros echaron a Tavares y el Barça volvió a ampliar la ventaja ya con Ricky Rubio en liza.
Y los árbitros hicieron la suya. No pitaron una falta sobre Poirier cuando el partido estaba al rojo vivo, señalándole técnica a él, y los de Chus Mateo volvieron a alejarse en el electrónico con un parcial favorable. Lo remataron echándole con una quinta falta incomprensible y dejando vendidos a los merengues cuando estaban apretando los dientes y vislumbraban la remontada.
Foto: Barça
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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