El encuentro entre Real Madrid y Manchester City no estuvo exento de polémica. El árbitro francés Clement Turpin, acompañado en bandas por Nicolas Danos y Benjamin Pages, con Stéphanie Frappart como cuarta colegiada y Jérôme Brisard en el VAR, tomó decisiones que condicionaron el desarrollo del partido.

Lo que se señaló como penalti, a posteriori, no fue señalado previamente como falta. Idénticas fueron las acciones con agarrones de Rüdiger y a Rüdiger. La del alemán fue señalada como penalti, pero la que sufrió en el 1-1 debió suponer invalidar el gol del Manchester City en el Bernabéu. Sin embargo, no fue así y Turpin se hizo protagonista del encuentro desatando la indignación hasta de Mbappé que saltó del banquillo al ver la jugada.

Reacciones en el Bernabéu

El público del Santiago Bernabéu protestó con fuerza y el madridismo señaló al equipo arbitral como responsable de un desenlace que dejó más dudas que certezas. La sensación fue que el Real Madrid quedó perjudicado en momentos clave, mientras el City aprovechó la situación para imponer su ritmo.