Baloncesto
No a la NBA, se quedan en el Real Madrid: los tres intocables de Chus Mateo
El Real Madrid tiene planeado dar más protagonismo a tres grandes promesas de su cantera de cara a la próxima temporada.
Hugo González podría entrar en el próximo draft de la NBA, pero el joven alero madrileño ha decidido ignorar las ofertas que le llegan de universidades americanas para jugar en las ligas de desarrollo, como hicieron en su día Baba Miller e Izan Almansa.
Hugo sabe que con la retirada de Rudy Fernández y la posible marcha de Mario Hezonja, tendrá muchos más minutos en el equipo. Esta temporada ha jugado 15 partidos con el Real Madrid, promediando 3 puntos por partido.
Eli Ndiaye también dispondrá de más minutos. El pívot nigeriano, cuyo contrato termina en 2025, tenía posibilidades de entrar en el draft, pero seguirá una temporada más en el Real Madrid. Esta temporada ha promediado 8 puntos, 3 rebotes y 1 asistencia por partido, mejorando mucho en el tiro de tres puntos.
Ismaila Diagne es otra de las grandes joyas de la cantera blanca. Con 2,13 metros de altura y solo 17 años, podría ser el sustituto de Vincent Poirier si este no renueva. Chus Mateo tiene mucha fe en el pívot senegalés, que incluso ha tenido minutos esta temporada.
Salió en el quinteto titular de la final de la Supercopa ante el Barça debido a la baja de Edy Tavares y anotó 8 puntos, 3 rebotes y 1 asistencia. Es considerado uno de los pívots con más futuro del baloncesto europeo.
El Madrid también está pendiente de las renovaciones. Edy Tavares tiene la renovación prácticamente cerrada y podría extender su contrato por tres temporadas más.
El caso de Mario Hezonja es más complicado, ya que tiene una oferta irrenunciable del Panathinaikos de 3 millones de euros limpios por temporada, una cantidad a la que el Real Madrid no puede llegar.
Foto: ACB Photo
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
