Baloncesto
No pudo ser: Unicaja se lleva la Supercopa al derrotar al Real Madrid en la final
El Unicaja se llevó la final de la Supercopa Endesa por un resultado de 80-90 ante el Real Madrid.
El Real Madrid de Chus Mateo cayó en la final de la Supercopa de España de baloncesto frente al Unicaja de Málaga.
El equipo de Chus Mateo pagó caro su mal inicio de partido, recibiendo un parcial de 0-12 que le obligó a ir a remolque durante todo el encuentro. A pesar de una buena reacción que los llevó a ponerse a solo un punto de diferencia, el mal primer cuarto fue determinante.
El Real Madrid salió desconectado, sin intensidad defensiva, y sufrió un duro parcial de 0-12. Perry estuvo muy inspirado con tres triples, y Sima dominó ambos tableros, anulando a Tavares. En el Madrid, solo Campazzo (7 puntos) y Abalde (6 puntos) mantenían al equipo en el partido. El cuarto terminó con 13 puntos de ventaja para Unicaja, 19-32.
El Madrid mejoró en defensa y se acercó gracias a un gran Gavi Deck (10 puntos) y Llull (8 puntos), mientras que Campazzo añadió otro triple. Unicaja respondió con Alberto Díaz (2 triples) y el dominio de Sima en los tableros. Al descanso, Unicaja mantenía una ventaja de 4 puntos, 45-49.
El Madrid salió más fuerte defensivamente con la entrada de Garuba y Ibaka. Garuba aportó 6 puntos y 2 tapones, e Ibaka añadió 4 puntos y 2 tapones. Sin embargo, Unicaja resistió con un gran Taylor, que anotó tres triples, cerrando el cuarto con una ventaja de 5 puntos, 63-68.
El Real Madrid comenzó defendiendo con intensidad y Andrés Feliz anotó 6 puntos consecutivos. A falta de 2 minutos, un triple de Llull puso al Madrid a un solo punto, pero luego perdió el balón en la posesión crucial. Unicaja sentenció el partido con 2 triples de Taylor y 4 puntos de Sima, quien fue el mejor del partido.
Unicaja Málaga fue justo vencedor, rompiendo la racha del Real Madrid en la Supercopa, donde había ganado las últimas seis ediciones.
Foto: ACB Photo
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
