Real Madrid
Otro regalo al Barça: surrealismo con el VAR en el Metropolitano
El VAR fue el gran protagonista del Metropolitano en el Atlético de Madrid-FC Barcelona. Los de Hansi Flick volvieron a vivir una situación surrealista que les cayó de cara, a su favor, en dos acciones clave.
Mateo Busquets tuvo que lidiar con dos jugadas que lo cambiaron todo. En el primer tiempo, cuando enfilábamos el tiempo de descanso, se señaló una tarjeta roja para Nico González por doble amarilla.
Una jugada limítrofe del fuera de juego y que en el tiempo de descanso acabó replicándose para dejar más dudas al espectador. El árbitro vio el VAR, ante el asombro de todo el Metropolitano, y lo hizo para ver si era penalti o falta. Pitó falta con el partido igualado (1-1) y con ese mismo resultado se llegó al tiempo de descanso.
La segunda parte empezó con un pisotón clarísimo de Gerard Martín sobre Tiago Almada y Busquets Ferrer le sacaba la cartulina roja directa al central del Barça. Algo que no gustó desde la sala VOR y que quisieron corregir inmediatamente.
NO HAY TARJETA ROJA PARA GERARD MARTÍN
— DAZN España (@DAZN_ES) April 4, 2026
El árbitro rectificó la expulsión tras acudir al VAR #LALIGAenDAZN pic.twitter.com/MlwEAvlNHB
Viendo la jugada desde el VAR, de forma surrealista, determinó que la roja no era lo justo y le sacó la amarilla. El Barça debió quedarse con diez para igualar las fuerzad y en el VAR se lo perdonaron.
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Bayern-Real Madrid, en directo: ¡ni Camavinga ni Pitarch!
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La afición del Bayern irrunpe tirando petardos de madrugada en el hotel del Real Madrid
La noche previa a la vuelta en Múnich no fue tranquila para la expedición del Real Madrid. Grupos de aficionados del Bayern se concentraron en los alrededores del hotel de concentración y lanzaron una serie de fuegos artificiales y petardos con el objetivo de interrumpir el descanso del equipo.
La escena, habitual en noches europeas de alta tensión, buscaba generar incomodidad y alterar la preparación del rival.
El estruendo se prolongó durante varios minutos y obligó a reforzar la presencia policial en la zona. El Real Madrid mantuvo la calma y siguió el protocolo habitual en este tipo de situaciones, sin incidentes internos y sin que el cuerpo técnico modificara la planificación del día. Aun así, el ruido fue suficiente para romper la quietud de la madrugada y añadir un elemento más al ambiente hostil que espera al equipo en el Allianz Arena.
