Baloncesto
¡¡A POR OTRA!! El Real Madrid destroza a Olympiakos y ya está en la final
El Real Madrid pasó el rodillo durante el primer tiempo ante Olympiakos y, en el segundo, remató la faena pese a la resistencia impuesta con Williams-Goss a los mandos.
El Real Madrid defenderá el título y jugará la final contra el Panathinaikos. Gran partido de los de Chus Mateo con dos grandes primeros cuartos donde tuvieron una ventaja de 20 puntos. En los dos últimos cuartos, reaccionó el Olympiakos con un gran Peters y Williams-Goss. Los dos primeros cuartos los dominó el Real Madrid de principio a fin.
El primer cuarto comenzó con el Madrid muy acertado en el triple, con 3 triples de Hezonja, 2 de Musa y 1 de Yabusele, y 8 puntos consecutivos de Tavares.

En el Olympiakos solo destacó McKissic con 2 triples. En el segundo cuarto, emergió la figura de Llull con 2 triples y Causeur con otros 2, y Poirier dominando los dos tableros y anotando 10 puntos.
En el tercer cuarto, el Madrid salió dormido y el Olympiacos lo aprovechó con un parcial 2-12, a base de triples: 3 de Peters y 2 de Williams-Goss, a los que respondía Musa con 2 triples y Yabusele con 1.
En el último cuarto, el Madrid controló más el partido con un Tavares dominando los dos tableros y anotando 8 puntos, y con Yabusele anotando 2 triples que sentenciaron el partido. Por el equipo heleno destacó Williams-Goss con 2 triples y Shaquielle McKissic con otros 2 triples. Sin embargo, varios robos (de Campazzo y del Chacho) terminaron rematando la contienda y metiendo al Real Madrid en otra final.
Foto: Real Madrid
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
