El Santiago Bernabéu se vistió de gala y la afición madridista respondió de forma masiva en el recibimiento al equipo, tal y como captó la cámara de Dinastía Blanca.

La zona de Sagrados Corazones, punto tradicional de encuentro de la afición en las grandes citas, se convirtió una vez más en un muro de pasión inquebrantable. Miles de aficionados se congregaron para recibir el autobús del equipo, creando una atmósfera eléctrica con bengalas, cánticos y banderas que envolvieron el vehículo en un mar de fervor blanco.

​El espectacular recibimiento no es solo un acto de apoyo, sino un mensaje directo a los jugadores: la afición está unida y empuja para lograr la gesta ante un rival temible. El «rugido» de Sagrados Corazones es vital para un equipo que llega al partido bajo una enorme presión, tras la derrota liguera en casa y los rumores sobre el ultimátum a Xabi Alonso.

​Este recibimiento épico es la demostración de que, en las noches grandes del Real Madrid en la Champions League, la afición juega un papel tan fundamental como los once hombres sobre el césped. La energía generada en la llegada del bus es el combustible emocional que el equipo necesita para afrontar la prueba más dura de la temporada ante el Manchester City.