Baloncesto
Scariolo encamina el siguiente fichaje: Chuma Okeke, operación avanzada
Sergio Scariolo continúa trazando el nuevo proyecto del Real Madrid de baloncesto con paso firme. Tras la decepción por la caída del fichaje de Micic, el técnico italiano ya trabaja en las siguientes piezas que reforzarán su plantilla, y una de ellas está muy cerca de concretarse: Chuma Okeke.
El ala-pívot estadounidense de 26 años y 2,01 metros, con experiencia contrastada en la NBA, se encuentra en conversaciones avanzadas con el club blanco. La dirección deportiva ve en él un perfil que puede aportar energía, versatilidad y puntos desde el banquillo, además de una buena capacidad atlética para sumar en ambos lados de la cancha.
Un jugador con rodaje NBA
Formado en Auburn, Okeke fue elegido en el puesto 16 del draft de 2019 y ha pasado por equipos como Orlando Magic, Cleveland Cavaliers y, recientemente, los Philadelphia 76ers. Si bien las lesiones marcaron su inicio profesional, ha mostrado destellos de un jugador capaz de adaptarse a distintos roles, y el Real Madrid confía en su encaje en la Euroliga.
La operación, según fuentes cercanas, está muy bien encaminada. Okeke llegaría libre tras finalizar contrato en la NBA, lo que lo convierte en una oportunidad de mercado. En Valdebebas ya tienen claro que la plantilla aún necesita retoques y el estadounidense sería una incorporación útil y diferente.

Plan de rotación de Scariolo
Okeke no es un nombre que levante portadas, pero sí encaja en el plan de rotación y físico que quiere Scariolo para este nuevo ciclo. Puede abrir el campo con su lanzamiento exterior, defender a varios perfiles y ofrecer minutos de calidad en momentos clave. Un tipo de jugador que no siempre brilla en estadísticas, pero que suma donde no todos saben hacerlo. Si todo avanza como se espera, el anuncio podría llegar en los próximos días.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
