Baloncesto
Scariolo sigue recibiendo fichajes: Okeke es el siguiente en firmar
El Real Madrid de baloncesto no deja de mover piezas y acaba de sellar la incorporación de Chuma Okeke, un ala‑pívot de 2,01 m y casi 27 años que aterriza en el Palacio de Deportes para las próximas dos temporadas.
Tras perder la puja por Lonnie Walker, quien finalmente firmó con el Maccabi Tel Aviv al rechazar una oferta de 2 millones netos anuales y un contrato de dos años con cláusula de salida a la NBA, el club apostó por rastrear el mercado en busca de un jugador de perfil físico y defensivo, habida cuenta de que uno de los grandes objetivos, Alec Peters, se esfumó.
Okeke llega tras una campaña brillante en la G-League, donde explotó su poderío para rebotear y defender con intensidad. Su etapa en la NBA estuvo marcada por lesiones y escaso protagonismo, pero este último curso ofreció un rendimiento sólido, promediando estadísticas de doble dígito en puntos y rebotes.
El Real Madrid buscaba un “cuatro” distinto: alguien capaz de complementar y aportar en la transición, y Okeke encaja a la perfección. Aunque no es un gran triplista, muestra mano cuando recibe espacios, alimentando el contraataque y reforzando el sistema defensivo con cambios de ritmo y ocupación de espacios.
El fichaje de Okeke supone un golpe de efecto en la configuración de la plantilla. Con la llegada de Procida, Théo Maledon y Kramer, el Madrid refuerza todas las posiciones que quería. Chuma aportará una intensidad defensiva y unas prestaciones físicas que elevarán la competitividad interior, un aspecto en el que la pasada temporada el equipo notó la falta de recambios.
En definitiva, el desembarco de Chuma Okeke refuerza la idea de un proyecto sólido, capaz de aunar jugadores veteranos y perfiles en proyección. Su capacidad para rebotear, defender en el poste bajo y sumar en transición encaja en el modelo de Scariolo, que verá en él una pieza fiable para batallar en Liga ACB y Euroliga. El Real Madrid vuelve a dar un paso adelante en el mercado, ofreciendo una combinación de talento, físico y ambición, con la mirada puesta en dar un salto competitivo la próxima temporada.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
