Baloncesto
Scariolo ya tiene nuevo alero: el Real Madrid cierra a Gabriele Procida
El Real Madrid de baloncesto sigue perfilando su plantilla para la era Sergio Scariolo, y ya tiene cerrada una de las piezas clave del nuevo proyecto: el alero internacional italiano Gabriele Procida jugará en el conjunto blanco la próxima temporada.
El jugador, que militaba en el Alba Berlín, ha dado el «sí» al Madrid pese al interés firme de la Virtus de Bolonia, según adelantaron Chema de Lucas y Iacopo de Santis. El Alba, fuera ya del ecosistema Euroliga y participante en la Champions League FIBA, ha empezado a perder efectivos, y Procida ha apostado por continuar su progresión en uno de los grandes de Europa.
Con Hugo González rumbo a los Boston Celtics y la incógnita permanente de Gabriel Deck, el fichaje de Procida cubre una de las posiciones clave del perímetro. Alero de 1,98 metros, destaca por su potencia física, explosividad en la penetración y versatilidad ofensiva. A sus 23 años, fue elegido mejor joven de la Euroliga hace dos temporadas y llega con hambre de consolidarse al más alto nivel.
Scariolo se encontrará con una plantilla muy renovada: ya se han oficializado los fichajes de Malédon y Krämer, y se esperan al menos dos refuerzos más.

Procida, con margen de mejora especialmente en el tiro exterior (25% en Euroliga), llega como una apuesta de presente y futuro. Su rol será clave desde el inicio, con opciones reales de minutos importantes desde el primer partido.
El Real Madrid se mueve rápido y bien. Y Sergio Scariolo empieza a tener las piezas que quiere para su nuevo tablero.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
