Arrancó la segunda vuelta en el Di Stéfano y lo hizo con un debut. Julián López de Lerma se sentaba por primera vez en el banquillo del primer filial, pero su estreno se saldó con un empate (1-1) que nos deja un sabor agridulce. El equipo luchó, propuso, pero le faltó esa pizca de fortuna, o de acierto, para llevarse los tres puntos ante un Mérida que vino a hacer su trabajo.
Remontada exprés… que se quedó corta
El partido no empezó como nos hubiera gustado. Apenas llevábamos trece minutos de juego cuando García silenció el Di Stéfano con el gol del Mérida. Un jarro de agua fría, pero este equipo tiene orgullo. No tardamos en reaccionar. En el minuto 36′, Yáñez, que siempre aparece cuando se le necesita, puso las tablas en el marcador y nos devolvió la esperanza.
La charla de Julián en el vestuario debió surtir efecto, porque en la segunda mitad solo hubo un equipo en el campo: el blanco. El Castilla se volcó, apretó al Mérida contra su área y generó ocasiones. Intentamos ampliar la ventaja por activa y por pasiva, pero la defensa extremeña se blindó y el balón no quiso entrar.
Al final, reparto de puntos. Es un punto que suma, sí, pero que sabe a poco viendo el esfuerzo y el dominio de los nuestros, que merecieron más. Toca levantar la cabeza y pensar en la próxima jornada, donde se buscará esa victoria a domicilio que impulse en la tabla. El camino es largo, pero el objetivo sigue intacto.
