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Real Madrid

Vini contra al racismo, la guerra interminable

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Vinícius ha vuelto. De eso no hay ninguna duda. Y el golazo que dio ventaja al Real Madrid de cara al encuentro de vuelta de estos dieciseisavos de la Champions League son la prueba perfecta de ello. Sin embargo, desgraciadamente, Vini, un día más, no fue protagonista por su exhibición, sino por un triste episodio racista que, esta vez, sobrepasó todos los límites.

Episodios como los vividos en Mestalla, Wanda Metropolitano y una larga lista de estadios españoles habían tenido siempre el mismo guion: un grupo considerable de aficionados de aficionados se dedicaban a proferir todo tipo de insultos racistas contra el brasileño. Siempre, eso sí, con la complacencia de los propios clubes rivales y, por supuesto, de LaLiga.

Prestianni, Mourinho, la UEFA y el Benfica avergüenzan una vez más al fútbol europeo

El incidente de ayer, sin embargo, tuvo un tinte aún más triste que los recién mencionados. Más allá de ocurrir incidentes racistas en las gradas –que los hubo, por cierto-, en esta ocasión fue un compañero de profesión el que profirió un grave insulto racista. Y por mucho que el argentino Gianluca Prestianni ahora intente salir por la tangente, él mismo se delató.

Y es que ni su versión ni la del propio Benfica se sostienen por ningún lado. El club, más allá de mostrar un vergonzoso apoyo en sus canales oficiales a un jugador acusado de unos hechos de tal gravedad, ha subido un vídeo a sus redes en el que argumentan que la distancia entre los futbolistas haría imposible que Vini escuchase ese insulto.

Sin embargo, otros planos de esa misma toma demuestran que fue el propio Prestianni el que se acercó hasta estar a escasos centímetros de Vini para, camiseta en boca, decirle algo al oído que provoco que el ‘7’ blanco saliese disparado hacia el colegiado con un mensaje que no pudo ser más claro: “Me ha llamado mono”.

La justificación de Prestianni, por su parte, es incluso más cómica, ya que asegura que no le llamó mono, sino hermano. Una teoría que se sostiene aún menos. ¿Por qué te vas a tapar la boca para que no te lean los labios si vas a decir hermano? Algo que es más sospechoso aún si te paras a observar y descubres que, unos segundos antes, cuando fue a recriminarle al brasileño su celebración, con clara intención de buscar conflicto, también se tapó la boca.

De hecho, este es precisamente el argumento de Kylian Mbappé tanto durante como después del partido. El francés, más allá de confrontar a Prestianni sobre el césped, al que le espetó “eres un puto racista” en varias ocasiones, a la cara y sin taparse la boca, como lo haría un hombre de verdad, reconoció que había escuchado el agravio al menos cinco veces. Y precisamente él era quien estaba presente la primera vez que Prestianni se dirigió a Vini.

Más allá de lo brillante de la intervención de Kylian, tanto sobre el césped como fuera de él, yo lanzo una pregunta al aire: Si a usted, lector, le acusasen de forma infundada hasta en cinco ocasiones sobre unos hechos tan graves, ¿reaccionarías agachando la cabeza como hizo Prestianni en lugar de defender tu honor? En la reacción del argentino está escondida la respuesta.

Otro actor inesperado apareció en la aciaga noche de ayer para sumir un poco más en la más absoluta vergüenza a un Benfica que manchó una parte de su historia esa misma noche: José Mourinho. A pesar de la postura conciliadora durante el conflicto, el técnico portugués se cubrió de gloria al justificar los agravios racistas de la afición por su celebración.

Tal vez se le olvide al bueno de Mou su carrera con el índice en alto sobre el césped del Camp Nou, la infinidad de veces que ha mandado a callar a la afición rival, o el dedo en el ojo de Tito Villanova. Pero por encima de todo ello, a Mou se le ha olvidado que justificar el racismo te convierte ni más ni menos que en un racista, en la noche en la que The Special One se convirtió en The Hypocrital One.

No podía faltar tampoco la actuación estrella de la UEFA, representada anoche por François Letexier. El colegiado francés dio su primera estocada al sacar amarilla a Vini por celebrar su gol. Porque como todo el mundo sabe, todos los futbolistas del planeta pueden celebrar como les plazca salvo Vini. Todos pueden bailar, menos él. Todos pueden celebrar, menos él. Porque aquí nadie se autodenomina como racista, pero todos adoran decirle al negro lo que puede o no puede hacer.

Tras eso, tal y como ha denunciado el propio Vini, el partido pasa a la historia por un protocolo que no sirve de nada: diez minutos de juego parado, nadie toma cartas en el asunto, y aquí primero paz y después gloria, con un racista impresentable aún sobre el césped, a la espera de recibir la ovación más vergonzosa de la historia de la Champions al ser sustituido.

Tanto Arbeloa como Mbappé reconocieron de forma brillante que habrían abandonado el campo si Vini lo hubiera deseado. Pero Vini ya ha demostrado en varias ocasiones no ser ni mucho menos de esos que se arruga ante estas situaciones. Y si algo hay que reconocerle, es que Vini sigue siendo él mismo a pesar del acoso sistemático y derribo constante que lleva recibiendo tantos años, rompiendo las reglas invisibles que algunos con la mente muy pequeña han tratado de imponer en un espacio tan global como lo es el fútbol, demostrando que la grandeza jamás pide permiso.

Por suerte, el mundo no se reduce al Benfica, Mourinho y la UEFA, y la gran mayoría del mundo del fútbol ha tomado partido hacia el lado correcto de la historia. Incluyendo grandes figuras del fútbol que ya fueron referentes en la lucha contra el racismo antes que Vini, como Thierry Henry. El madridismo, por su parte, solo debe pedir una cosa: ojalá Vini nunca deje de bailar. Porque el día que deje de hacerlo, el mundo del fútbol sonreirá un poco menos.

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El Real Madrid evitará el fichaje de Víctor Muñoz por el Barça

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En el Real Madrid optaron por la fórmula habitual, este mismo verano, que se usa con los canteranos que salen de La Fábrica. Vendieron a Víctor Muñoz a Osasuna, aunque impusieron varias opciones de compra. El Barça lo quiere fichar, pero los blancos ni se lo plantean.

El club rojillo pagó 5 millones de euros por el internacional español y le impuso una cláusula de rescisión de 40 millones de euros para evitar su fuga de El Sadar. Sin embargo, el Real Madrid blindó su futuro y lo tiene completamente atado… por si alguien lo tantea.

Se guardó tres balas para su fichaje, tal y como hizo con los Nico Paz o Jacobo Ramón (ahora en el Como de la Serie A) y está dispuesto a ejecutar la primera en verano. Tiene opción de recompra por 8 millones de euros este mismo verano, 9 millones de euros en 2027 y 10 millones de euros en 2028.

El Barça quiere su fichaje, pero es totalmente imposible que se produzca ya que el Real Madrid tendrá la última palabra y no dejará, en ningún caso, que una de sus mayores perlas firme por el equipo rival.

Víctor Muñoz debutó el curso pasado con Carlo Ancelotti y tuvo protagonismo, incluso, en el último Clásico disputado en el Camp Nou. Ahora brilla en Pamplona y es llamado por la selección española al ser una de las grandes sensaciones de LaLiga.

Foto: Osasuna

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Real Madrid

La hoja de ruta del Real Madrid: cero galácticos, reconstrucción interna

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El plan deportivo del Real Madrid para este verano ya está definido y no pasa por ningún fichaje mediático, según explican en El Mundo. Ni Florentino Pérez ni la dirección deportiva contemplan la llegada de una estrella.

El club ha asumido que el proyecto necesita reajustes estructurales, no un golpe de efecto. La prioridad es reconstruir desde dentro, recuperar talento propio y completar la plantilla con perfiles funcionales.

La idea central es clara: reforzar el bloque sin alterar la sostenibilidad económica ni romper la lógica del vestuario.

El club trabaja en tres movimientos internos. El primero, recomprar a Nico Paz, cuya evolución ha sido seguida de cerca y que encaja en la idea de rejuvenecer el centro del campo. El segundo, recuperar a Víctor Muñoz, que ha crecido en su cesión y ofrece un perfil útil para la rotación. El tercero, la vuelta de Endrick tras su préstamo en Lyon, una operación que ya estaba prevista y que se considera estratégica para el ataque.

A esto se suma la intención de dar ficha del primer equipo a Thiago Pitarch, una apuesta por la cantera que el club ve como necesaria para equilibrar la plantilla y mantener la identidad formativa.

En cuanto al mercado externo, el Real Madrid busca un defensa, un lateral derecho y uno o dos centrocampistas. Son refuerzos de necesidad, no de impacto mediático. El club niega haber iniciado conversaciones con Rodri, Enzo, Konaté o Schlotterbeck, aunque tampoco cierra la puerta a ninguno de ellos. La estrategia ha sido esperar a que la temporada definiera sus urgencias. Con el desenlace ya producido y con un resultado negativo, la maquinaria se activará en los próximos días.

El mensaje interno es inequívoco: no habrá nombres rutilantes, pero sí decisiones firmes. El Real Madrid quiere un equipo más profundo, más equilibrado y más preparado para competir en todos los frentes.

Foto: Real Madrid

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