Real Madrid
Vinicius silencia el Da Luz (0-1)
Vinicius Júnior fue el gran protagonista del encuentro en Lisboa. Fue el autor de un golazo de bandera, de los que dará la vuelta al mundo, y que silenció a los aficionados del Benfica. Acabaron arrojando todo tipo de objetos e incluso recibió insultos racistas por parte de Prestianni. Mourinho acabó expulsado; el Real Madrid llega con ventaja al Bernabéu.
Mismo escenario, mismo rival, pero distinto contexto. El Benfica y el Real Madrid se veían las caras en el primer asalto del «play-in» por acceder a la siguiente ronda de Champions League en la que espera el Manchester City. El Da Luz, el recinto que tanta alegría le trae al madridismo, volvió a vestirse con las mejores galas y estuvo lleno – abarrotado – para volver a creer en la gesta de los de José Mourinho. El guion esta vez fue distinto a lo de la «liguilla» y a la debacle que vivieron los de Álvaro Arbeloa en Portugal.

Arbeloa solo metía un cambio respecto al partido ante la Real Sociedad. 4-4-2, de igual forma, pero con Mbappé por Gonzalo en la parte de ataque. El Benfica, desplegando a Vitória (su águila imperial y tradicional), empezó mucho más enchufado que el Real Madrid, tal y como pasó en la Fase Liga. La presión atmosférica crecía, con el paso de los minutos, en cada ataque de los lusos y en cada balón perdido por los blancos.
La primera ocasión madridista llegó en el minuto 9, con un tímido disparo de Mbappé, pero la más clara tuvo que esperar unos minutos más de tanteo. Fue en el 19′, por medio de un remate de Vinicius, aprovechándose del filón creado por Trent Alexander-Arnold como gran arma madridista para desarmar el entramado defensivo de los de Mourinho. El partido no tenía nada que ver a lo que sucedió en la Fase Liga, tal y como vaticinó el técnico de Setúbal en la víspera del encuentro continental. Eso sí, el peligro portugués era muy evidente y en el 24′ ya tuvo que aparecer Courtois con la primera manopla milagrosa para despojar el peligro.
Lo de @thibautcourtois es de locos.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/PtKeQri8o7
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Merece mención especial. La parada del 24′ fue de esas que solo puede firmar Courtois. Una muestra de sus espectaculares reflejos para evitar el gol de Fredrik Aursnes que ya cantaba parte de la grada del Estadio Da Luz. El belga se lo negó y se vivió como el enésimo milagro santificado del portero madridista. Ya firmó paradas de mérito en el anterior encuentro y poco tardó en dejar su sello y salvar a los blancos de la quema en Portugal.
Unos minutos después llegaría la réplica merengue. Una conexión fallida entre Mbappé y Trent. El pase del inglés, a lo Beckham, – en raso- no lo cazaba de milagro el de Bondy. Luego en el 42′, con espacio por el costado zurdo, Kylian la enviaba alta por poco de la portería defendida por Trubin. Luego en el 45′ la tuvo Arda y la salvó el portero ucraniano. Era un acoso sin derribo, con Mou pidiendo ir a la caseta de vestuarios y el Real Madrid oliendo la sangre. Con eso se llegó al descanso.
Tira la diagonal.
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Encara a su par.
La pone en la escuadra.
QUÉ GOL DE VINICIUS JR .#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/emPmoeqF7s
Al regresar del tiempo de descanso, el Real Madrid sí que encontró el gol que tanto ansiaba. Fue de Vinicius Jr., con un tanto marca de la casa, que abrió la veda en la eliminatoria y que, a su vez, provocaría un nuevo lamentable escarnio racista. Prestianni le llamó «mono», según dijo el 7 blanco, por celebrar su golazo de bandera. Yendo por partes, con mejor explicación, el de Río de Janeiro se inventó una genialidad que ajustó a la escuadra de Trubin para marcar el 0-1, se fue a celebrarlo bailando con sus compañeros y el futbolista del Benfica le recriminó de una forma lamentable a Vini que celebrase ese tanto.
Se detiene el Benfica – Real Madrid por protocolo de racismo.
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Vinicius le ha trasladado al árbitro ataques verbales por parte de Prestianni.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/JNSzTXxcrn
Letexier activó el protocolo antirracismo y el propio Vinicius, junto a otros jugadores como Mbappé y el resto del grupo, se iban del campo. Volvió la normalidad con el paso de los minutos, más allá de la bronca general del Da Luz, y Vini, precisamente, tuvo el 0-2 en sus botas en una ocasión que desvió Trubin de milagro.
Poco fútbol, mucha tensión, e incluso José Mourinho se fue expulsado por pedir una segunda amarilla para Vinicius. En Lisboa saltaban chispas por todos lados y el tiempo de descuento fue de 12 minutos antes de empezar a pensar en la vuelta. Incluso desde la megafonía tenían que poner calma ya que tiraron varios objetos – como sucedió durante la celebración del gol – en uno de los ataques del equipo merengue. Pese a los avisos no cesaba ese lanzamiento de objetos cuando el conjunto blanco iba a lanzar los últimos córners del partido. El choque se acabó con esa tensión y con la ventaja para el Real Madrid de cara a la vuelta en el Santiago Bernabéu.
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Marrero se viste de héroe: la Real Sociedad gana la Copa del Rey
La Real Sociedad le ganó la Copa del Rey en La Cartuja al Atlético de Madrid. Los rojiblancos repitieron su historia cayendo en una final muy disputada (2-2) y en la que Marrero y Marín fueron los héroes de los de Matarazzo para revalidar el título cinco años después.
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El Real Madrid volverá a luchar
El 19 de mayo de 2023, después de sufrir una de las caídas más duras de la historia del Real Madrid en Champions League, tras caer por 4 goles a 0 frente al Manchester City en el Etihad Stadium, Toni Kroos lanzó un mensaje claro, contundente y sin segundas: “El Real Madrid volverá a luchar”.
Y vaya si el alemán tenía razón. A pesar de la dureza de una caída que muchos tildaban de fin de ciclo, tan solo un año y trece días después, el Real Madrid volvía a ganar la Champions League tras el duro golpe, y Kroos colgaba las botas, retirándose como uno de los mejores jugadores del mundo en el momento.
El Real Madrid atraviesa un momento de reflexión… y cambios
Volviendo al momento actual, la caída del Real Madrid en Múnich no fue, ni mucho menos, tan dura como aquella. Durante 92 minutos de encuentro, el conjunto blanco no estuvo por detrás en el marcador en ningún momento, y durante largos tramos del partido tuvo la eliminatoria empatada en todo un Allianz Arena.
A esto se suma que, de no ser por una de las decisiones arbitrales más escandalosas que se recuerda en la historia de la Champions, el partido habría llegado a la prórroga. Y ahí, nadie sabe lo que podría haber pasado. Sin embargo, el sentir general en la afición y dentro de la propia Casa Blanca es que ahora es momento de introspección.
Porque sí, en Múnich el Real Madrid fue el Real Madrid. Dio un paso adelante ante uno de los mejores equipos de Europa y, seguramente, con algo más de acierto en ambas áreas, el Real Madrid estaría en semifinales. Pero ahí viene uno de los principales problemas: el Real Madrid no puede ser el Real Madrid dos noches al año.
Y es que el encuentro del Allianz fue, con casi toda seguridad, el mejor de la temporada junto al del Manchester City en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, ahora el conjunto blanco llega al mes de abril sin opción a ningún título precisamente porque durante un gran tramo de la temporada no han sido ni han querido ser el Real Madrid.
Y por ello, ahora es momento de depurar responsabilidades. A nivel colectivo y a nivel individual. En el global, queda claro que se trata de una plantilla con carencias, especialmente en la faceta de la creación de juego, pero que puede dar mucho más. Y en noches como la del miércoles lo demostraron a la perfección.
A nivel individual, también llega la hora de apuntar ciertos comportamientos. Es cierto que Eduardo Camavinga fue expulsado por una acción que no es sancionable en 999 de cada 1.000 partidos. Tan cierto como que provocar esa situación teniendo amarilla es un error que no cometen ni los infantiles. Y como quedó demostrado el año pasado en el Emirates, no es la primera vez.
En el plano ofensivo, es evidente y debe serlo que en Europa no se puede perdonar tanto. Porque cuando perdonas tanto a un equipo como el Bayern de Múnich, lo más posible es que ellos no hagan lo mismo contigo. Y así fue. Y dentro de esta lista entran tanto Vinicius como Mbappé.
Donde no entran ambos es en el ámbito del esfuerzo. Un sector generalizado de la prensa tiende a generalizar y asegurar que los tres de arriba no defienden. Un hecho fácilmente desmontable con las cifras en la mano en lo que respecta a Bellingham y Vinicius, que fueron en Múnich el primero y el cuarto que más kilómetros recorrieron respectivamente.
Mbappé, muy acertado de cara a puerta desde agosto hasta enero, puede tender a pensar que su calidad lo exime de ese tipo de esfuerzos. Así lo demuestra su posición en el 55º puesto de 57 jugadores de Europa a la hora de presionar. Y su pasividad en el tanto de Luis Díaz, con el equipo con un hombre menos, es el fiel reflejo de que los campeonatos los ganan los equipos, no las estrellas.
Ahora el conjunto blanco tiene largos meses por delante para reflexionar qué y cómo debe cambiar para volver a una senda ganadora. Y volviendo a citar al seis veces campeón de Champions, Toni Kroos, cuando el PSG ganó la pasada Champions: “Es genial ver que todavía se trata de ser un equipo”. Y a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Foto: UEFA
