Vinicius Júnior transformó las dos penas máximas que él mismo provocó. La segunda, al volver del tiempo de descanso, supuso el 4-1 ante la Real Sociedad.

Nació de un regate contra Aramburu en el que el 7 tiró un caño, tras la pisadita, y volvió loco a su defensor que no tuvo más remedio que derribar al futbolista brasileño.