​A las puertas del primer duelo del año en el Santiago Bernabéu frente al Real Betis, el mensaje desde el banquillo del Real Madrid es de absoluta serenidad, pero también de una vigilancia estratégica constante.

Xabi Alonso compareció ante los medios con la naturalidad de quien conoce bien los tiempos del fútbol, dejando claro que, aunque la satisfacción con el grupo actual es plena, el club no ha puesto aún el candado definitivo a las oficinas de Valdebebas.

«Estamos contentos con la plantilla, pero siempre abiertos a mejorar si salen opciones puntuales», afirmó el técnico. Estas palabras, lejos de denotar urgencia, reflejan la filosofía de excelencia que impera en el club: la búsqueda constante de la oportunidad de mercado.

Ante la pregunta recurrente sobre la posible carencia de un mediocentro organizador que dicte el ritmo del juego, Xabi fue tajante y pragmático. El tolosarra entiende que su labor principal es potenciar el talento que ya tiene a su disposición para que el equipo sea una máquina eficaz.

«Yo trabajo con la base que tenemos y es mi trabajo exprimir y ser eficaces. Siempre hay que estar atentos a poder mejorar si hay posibilidades», comentó el de San Sebastián.

​Confianza ciega en el bloque actual

​Con la Supercopa de España en el horizonte, el entrenador quiso disipar cualquier duda sobre la competitividad del plantel. El equipo afrontará el primer título en juego con la máxima ambición y el convencimiento de que las piezas actuales son suficientes para levantar trofeos.

El capítulo de Endrick ya está cerrado y el brasileño es una realidad sin vuelta atrás. El cuerpo técnico se centra en «exprimir» el rendimiento de la base actual. Se mantiene la vigilancia por si aparece un perfil que encaje en el esquema a última hora.