Real Madrid
«Zidane está aquí el jueves…»
El Santiago Bernabéu se ha convertido en un hervidero de rumores y tensión. El «bochorno» que supuso la derrota en casa ante el Celta ha desatado una crisis que apunta directamente al banquillo, con el crucial partido de Champions League ante el Manchester City erigiéndose como la prueba definitiva para la continuidad de Xabi Alonso.
La sensación de inestabilidad es palpable. Aunque Xabi Alonso logró «salvar el match ball» ante el Athletic en San Mamés con una victoria por 0-3, la derrota liguera en el Bernabéu ha generado la sensación de que el entrenador vasco «se la vuelve a jugar» con cada resultado negativo. El ‘run run’ es incesante: si el equipo «cae con estrépito» ante el todopoderoso Manchester City en la Champions, la directiva podría optar por la solución de emergencia más dramática e inmediata.

El factor Zidane: ¿Combinar club y selección para su tercera venida?
En medio del caos, el nombre que resuena con más fuerza es el de Zinedine Zidane. El regreso del francés, que ya ha dirigido al equipo en dos etapas históricas, dejaría de ser una utopía para convertirse en una realidad inminente.
Circulan rumores de que, si Zizou acepta la oferta, el club le permitiría la excepcional condición de compaginar sus labores en el banquillo blanco con las de la selección francesa. Esta concesión sin precedentes subraya la desesperación y la voluntad del club por asegurar su tercera venida.

La presión es tan grande que el rumor de pasillo ya tiene fecha: «Zidane está aquí el jueves…». Si Xabi Alonso no logra un resultado convincente y, sobre todo, si la imagen del equipo es pobre ante el City, la era del técnico tolosarra podría terminar de forma abrupta, abriendo las puertas a la vuelta más dramática y necesaria del técnico que sabe lo que es ganar la Champions League de forma consecutiva.
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La hoja de ruta del Real Madrid: cero galácticos, reconstrucción interna
El plan deportivo del Real Madrid para este verano ya está definido y no pasa por ningún fichaje mediático, según explican en El Mundo. Ni Florentino Pérez ni la dirección deportiva contemplan la llegada de una estrella.
El club ha asumido que el proyecto necesita reajustes estructurales, no un golpe de efecto. La prioridad es reconstruir desde dentro, recuperar talento propio y completar la plantilla con perfiles funcionales.

La idea central es clara: reforzar el bloque sin alterar la sostenibilidad económica ni romper la lógica del vestuario.
El club trabaja en tres movimientos internos. El primero, recomprar a Nico Paz, cuya evolución ha sido seguida de cerca y que encaja en la idea de rejuvenecer el centro del campo. El segundo, recuperar a Víctor Muñoz, que ha crecido en su cesión y ofrece un perfil útil para la rotación. El tercero, la vuelta de Endrick tras su préstamo en Lyon, una operación que ya estaba prevista y que se considera estratégica para el ataque.
A esto se suma la intención de dar ficha del primer equipo a Thiago Pitarch, una apuesta por la cantera que el club ve como necesaria para equilibrar la plantilla y mantener la identidad formativa.

En cuanto al mercado externo, el Real Madrid busca un defensa, un lateral derecho y uno o dos centrocampistas. Son refuerzos de necesidad, no de impacto mediático. El club niega haber iniciado conversaciones con Rodri, Enzo, Konaté o Schlotterbeck, aunque tampoco cierra la puerta a ninguno de ellos. La estrategia ha sido esperar a que la temporada definiera sus urgencias. Con el desenlace ya producido y con un resultado negativo, la maquinaria se activará en los próximos días.
El mensaje interno es inequívoco: no habrá nombres rutilantes, pero sí decisiones firmes. El Real Madrid quiere un equipo más profundo, más equilibrado y más preparado para competir en todos los frentes.
Foto: Real Madrid
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Marrero se viste de héroe: la Real Sociedad gana la Copa del Rey
La Real Sociedad le ganó la Copa del Rey en La Cartuja al Atlético de Madrid. Los rojiblancos repitieron su historia cayendo en una final muy disputada (2-2) y en la que Marrero y Marín fueron los héroes de los de Matarazzo para revalidar el título cinco años después.
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