Real Madrid
El periodista que entrevistó a Ancelotti da su versión sobre la polémica desatada por el Mundial de Clubes
El periodista Tony Damascelli, quien entrevistó a Carlo Ancelotti para el diario italiano Il Giornale, habló en «El Partidazo de la COPE» con Juanma Castaño sobre la controversia generada.
Durante la entrevista en Il Giornale, Ancelotti presuntamente afirmó que el Real Madrid no jugaría en el nuevo Mundial de Clubes de la FIFA, lo que provocó una rápida respuesta del club.
El Real Madrid emitió un comunicado desmintiendo la noticia y afirmando que está encantado de participar en el nuevo Mundial de Clubes, considerándolo un honor. Ancelotti también publicó en sus redes sociales que sus palabras habían sido malinterpretadas y que nunca dijo que el Madrid rechazaría la invitación de la FIFA.
En su intervención en «El Partidazo de la COPE,» Damascelli mantuvo su versión, afirmando que Ancelotti sí hizo esas declaraciones. Señaló que el problema es tanto político como económico, y que esta postura es compartida por clubes en Italia e Inglaterra, incluyendo al Manchester City.
Según Damascelli, la cuestión se centra en la salud de los deportistas y los derechos económicos, con los clubes todavía negociando los derechos de televisión del torneo.
Damascelli insistió en que Ancelotti dijo que el Madrid no aceptaría la invitación de la FIFA, subrayando que un torneo de esta envergadura sin el Real Madrid sería como «una boda sin los novios».
Concluyó que los clubes están buscando maximizar sus beneficios en las negociaciones de los derechos de televisión para el nuevo Mundial de Clubes.
Foto: AP
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Reunión Mou–Benfica: las claves de su fichaje por el Real Madrid
El Benfica ha decidido reaccionar ante el creciente interés del Real Madrid por José Mourinho. El club portugués ha programado una reunión con el técnico a principios de la próxima semana para ofrecerle una renovación de contrato. Este movimiento obliga al Real Madrid a acelerar su decisión si realmente quiere apostar por el regreso del entrenador.
Rui Costa, presidente del Benfica, ha convocado a Mourinho para presentarle una oferta de renovación. El club lisboeta quiere cerrar su continuidad antes de que el Madrid dé un paso firme.

La cláusula de 3 millones tiene fecha límite. El contrato actual de Mourinho incluye una cláusula que permite su salida por 3 millones de euros, válida hasta 10 días después del último partido del Benfica, que se disputa el 17 de mayo. Esto sitúa la fecha límite a finales de mayo. Si renueva, esta cláusula desaparece y su fichaje sería mucho más caro.
El movimiento del Benfica acelera la presión sobre el Real Madrid. Florentino Pérez ve a Mourinho como una opción real, pero no ha presentado ninguna oferta formal. La reunión en Lisboa obliga al club blanco a posicionarse en cuestión de días si quiere aprovechar la cláusula.
Mourinho prepara la próxima temporada… pero espera. Aunque Mourinho ya trabaja en la planificación del Benfica 2026‑27, el propio técnico ha reconocido que tendrá 10 días para decidir su futuro al final de la temporada. Es decir: espera la llamada del Madrid antes de cerrar nada.

El Benfica es su primera opción… salvo que llame el Madrid. Seguir en el Benfica es la opción natural para Mourinho, pero una llamada del Real Madrid “lo cambiaría todo”. El club portugués lo sabe y por eso quiere blindarlo cuanto antes.
Real Madrid
Un regreso eternamente esperado
Desde que se unieran sus caminos hace ya casi 16 años, allá por junio de 2010, los nombres de Real Madrid y José Mourinho nunca han terminado de separarse del todo. No lo hicieron tres años después de su llegada, cuando terminó su corta pero intensa aventura de blanco, ni tampoco en los años venideros.
Ahora, en pleno periodo de incertidumbre, en esos tiempos en los que la revolución suena más apetecible que nunca, son muchos los nombres que salen a la palestra. Y como el nombre de José Mourinho ejemplifica una revolución en sí mismo, era solo cuestión de tiempo que su nombre también lo hiciera.
Segundas partes nunca fueron buenas… ¿o sí?
Es una realidad que el caso de Mourinho y el Real Madrid es extraño y a la vez paradójico. A pesar de salir por las malas de La Casa Blanca en verano de 2013, una inmensa parte de la afición blanca no ha olvidado al hombre que volvió a poner al Real Madrid en el mapa, cuando muchos hablaban ya de un invencible Barça de Guardiola.
Mourinho llego, vio, y venció, tal y como dicen las lenguas más antiguas. Y aunque su legado no fuese el más esplendoroso a nivel de títulos, Mourinho puso la semilla de todos los triunfos que vendrían después, haciendo un trabajo tan duro como poco agradecido por otros tantos.
Un legado que no se basa únicamente en los resultados –que también- sino en devolver ese ADN de lucha interminable en el Real Madrid. Un ADN que antes del luso parecía haber desaparecido, y que, tras su marcha, fue una de las claves de las seis Champions League que el conjunto blanco ganaría a posteriori.
Pero que no nos engañe la nostalgia. José Mourinho no fue, no es y nunca será perfecto. Como todos, tiene y sigue teniendo sus defectos. Y el ejemplo perfecto de esto fue la patinada que realizó con sus declaraciones sobre Vini tras el encuentro de ida de dieciseisavos de final, en el que el brasileño recibió insultos racistas.
Sin embargo, la realidad es que José Mourinho nunca ha pretendido ser perfecto. Pero lo que si era es fiel a sí mismo. Era un entrenador no solo dispuesto a morir por sus ideas, sino también dispuesto a morir por todos aquellos que luchasen por sus ideas con la misma convicción que él.
Para una gran parte del madridismo, Mourinho fue ese primer amor que no se olvida a pesar de conseguir una vida plena tras su marcha. Un amor de verano, corto pero intenso, que te lleva a vivir la vida con una intensidad que, independientemente de lo que logres, jamás vuelves a sentir como aquella primera vez.
Para otros tantos, uno de sus primeros desengaños amorosos tuvo lugar aquel 25 de abril de 2012 en el que el Real Madrid se quedaba a las puertas de una final de Champions de la forma más cruel, en los penaltis, en lo que fue el principio del fin de aquella primera y hasta ahora única etapa del luso en el banquillo blanco.
Todos recordamos aquella imagen de Mourinho arrodillado en la banda de un Santiago Bernabéu que, en aquel momento, habría estado dispuesto a morir por él. Y es cierto que todos los éxitos que llegaron después, fruto de la semilla plantada por Mourinho, compensaron con crecer aquel gran dolor. Pero otros piensan que tal vez el peaje fue demasiado alto y que aquella historia de amor merece un final feliz.
Yo, en lo personal, no sé si queda algo de aquel Mourinho que encandiló a una parroquia de fieles. Tampoco sé si merece la pena arriesgar a poner un borrón en forma de segunda oportunidad a una historia que ya fue casi perfecta. Pero lo que sí sé es que cuando se habla de madridismo salvaje, y muchos coincidirán conmigo, rara vez el madridista ha vuelto a sentir algo así.
