Baloncesto
El Real Madrid de Chus Mateo va a por un joven crack, apenas tiene 17 años
El Real Madrid de Chus Mateo, al igual que en la sección de fútbol, va a por los mayores talentos del mercado y se fija en un alemán que ha despuntado con apenas 17 años.
Cada verano se celebran competiciones internacionales en categorías inferiores y, este verano, se está celebrando el Mundial Sub-17 en Turquía, donde la selección española tiene muy buena pinta.
El Real Madrid quiere pescar en este campeonato y está siguiendo a la gran perla del baloncesto alemán, el base de 1,98 metros Fabian Kayser, según apuntó Rupert Fabig.

Los ojeadores del Real Madrid lo están siguiendo desde hace tiempo. España jugó un torneo preparatorio para el Mundial Sub-17 y se enfrentó a Alemania, y los ojeadores del equipo blanco quedaron impresionados con la actuación y personalidad del jugador germano, que jugó 23 minutos y anotó 17 puntos, demostrando una personalidad fuera de lo común para un jugador de 17 años.
El Madrid es especialista en fichar futuros cracks mundiales. El gran ejemplo es Luka Dončić, que ahora es la gran estrella de la NBA.
El Real Madrid de Chus Mateo, al igual que en la sección de fútbol, va a por los mayores talentos del mercado y ahora se ha fijado en el alemán Fabian Kayser, de 17 años. Es uno de los jugadores con más proyección del baloncesto europeo. Esta temporada ha promediado 21,5 puntos por partido, 7 asistencias y 5,5 rebotes.
Kayser es un jugador muy polivalente que puede jugar tanto de escolta como de base. Es un gran tirador y, dada su potencia física, tiene mucha facilidad para penetrar a canasta. Además, destaca por su gran personalidad y no le importa jugarse siempre el último tiro. El Real Madrid ha quedado impresionado con su calidad y quiere cerrar su fichaje lo antes posible. Puede haber noticias en los próximos días.
Foto: Real Madrid
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
