Baloncesto
El Real Madrid asalta el Carpena y se mete en la final (79-86)
El Real Madrid asaltó el Martín Carpena y al Unicaja para meterse en la gran final de la Liga Endesa. 79-86 y paso de gigante para ser campeones.
Gran partido del Real Madrid, que consigue el tercer punto de la eliminatoria y se clasifica para la final de la Liga Endesa frente al Valencia Basket, en un duelo muy disputado donde destacaron Hezonja (17 puntos) y Llull (15 puntos).
Primer cuarto
El partido comenzó con el Unicaja muy intenso en defensa y muy acertado en ataque, logrando un parcial de 9-0, con 7 puntos de Carter y 6 de Osetkowski. Por parte del Madrid, destacaron Hezonja y Llull con 5 puntos cada uno. El cuarto finalizó con 6 puntos de ventaja para Unicaja: 22-16.
Segundo cuarto
Siguió con la misma tónica que el primero, con el equipo malagueño muy intenso en defensa y logrando un parcial de 7-0, nuevamente con 7 puntos de Carter y 6 de Osetkowski. El Madrid reaccionó con un parcial de 5-0, con 8 puntos de Musa y 7 de Hezonja. El partido llegó al descanso con 4 puntos de ventaja para Unicaja: 43-39.
Tercer cuarto
El Madrid subió su intensidad defensiva, logrando un parcial de 5-0, donde destacaron Tavares con 7 puntos y Hezonja con 6 puntos. El cuarto concluyó con 2 puntos de ventaja para Unicaja: 63-61.
Último cuarto
El Madrid continuó con una defensa muy intensa y jugó con mucha inteligencia en ataque, con Tavares dominando los dos tableros y anotando 6 puntos, mientras que Campazzo y Hezonja aportaron 5 puntos cada uno. Por parte de Unicaja, destacaron Perry y Carter con 7 puntos. Los de Chus Mateo jugarán la final frente al Valencia Basket.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
