El Barça es más líder tras ganar al Betis en el Villamarín… y también en parte por el hacer de Alejandro Quintero en el Bernabéu. El Real Madrid jugó mal, sí, y tuvo tramos muy malos de partido… pero toca resaltar el arbitraje sibilino y negreiresco que sufrieron los blancos ante el Celta de Vigo en el coliseo blanco.

El Real Madrid tenía una gran misión en el Bernabéu: vuelta a casa – tras 37 días sin estar de local – y con el objetivo de sacar los tres puntos y mantener la versión vista en San Mamés ante el Athletic. Xabi lo tenía en el guion, los jugadores tenían el librillo, y solo faltaba plasmarlo con buen fútbol en La Castellana. Con Trent en la grada lesionado y con Asencio cubriendo la posición de lateral derecho para mover a Carreras al centro de la defensa.

El Celta empezó atrevido y desmelenado, con Bryan Zaragoza a los mandos y causando estragos entre la zaga merengue. El Real Madrid siguió dando esa sensación de ser un flan a nivel defensivo, destacando de nuevo a Courtois, e impacientando a los madridistas que querían esa versión «rock & roll» en los de Xabi Alonso. Al de Tolosa, se podría decir (y por lo menos durante 45 minutos) no le salió el plan elaborado en un inicio. En los segundos 45 minutos se puede hablar de otras cosas (como el arbitraje sibilino de Alejandro Quintero)

No le salió por el buen hacer, en parte, del propio Ionuț Radu. El portero celtiña, nacido en Bucarest, hizo méritos para ir convocado con su selección. Otro portero que se exhibe en La Castellana y que «se hace internacional» en ese gran dicho histórico por todo aquel que hace un partidazo a ojos del mundo ante el Real Madrid. Radu lo tapó todo y, sin duda, fue el MVP del primer tiempo para el Celta de Vigo.

Primero sacó un buen «cuerpeo» en el remate de Arda Güler por la banda derecha, después salvó un cabezazo a bocajarro de Jude Bellingham, mientras que también tapó disparos lejanos de Arda Güler y vio – eso sí, con fortuna – como se iba un remate, a la mediavuelta, desde dentro del área pequeña del propio futbolista de Ankara.

El Celta, sin arrugarse y con esa sensación de poder hacer daño a la contra, la tuvo en un mano a mano que salvó Thibaut Courtois ante Borja Iglesias. Vinicius se la devolvió prácticamente al borde del descanso, pero de nuevo lo tapó Radu y con ello, con el 0-0 por bandera, el marcador no se movió durante la primera mitad. Y encima con Militao lesionado y, como apuntan desde el propio Bernabéu, dejando noticias «preocupantes».

En el segundo tiempo no hubo cambios hasta que marcó el Celta. Xabi salió con el mismo planteamiento, con Radu perdiendo en cada jugada todo el tiempo del mundo, y el Real Madrid lo pagó caro también a nivel defensivo. Williot se coló entre la defensa para poner el 0-1 y hacer que estallase el Bernabéu en busca de explicaciones. Lo visto ante Elche y Girona, entre otros encuentros, se repetía también en casa. El míster, segundos previos al tanto, tenía previsto meter en liza a Rodrygo. Y lo hizo incluso con el primer tanto del Celta quitando a Asencio y metiendo a Tchouaméni y Valverde más atrasados en un cambio de posiciones, por momentos, que desfiguraba al equipo para defender.

Quintero revienta el partido

También fue «desastroso» y desfiguró la posible vistosidad de la segunda mitad el arbitraje sibilino de Alejandro Quintero. Si permitía a Radu perder tiempo, de manera incansable, sin sacar tarjeta amarilla… en la secuencia de minutos posteriores al gol del Celta llegó el despropósito total que encendió al madridismo presente en la grada.

Quintero le sacó una surrealista amarilla a Jude Bellingham – que no entendía nada ni con explicación en su inglés natal – y posteriormente en el minuto 64′ y 65′ encadenaba dos amarillas discutibles para Fran García mandándole a la calle expulsado. Xabi, que tampoco entendía nada, también veía la amarilla desde la banda.

El madridismo, en ebullición, entonaba aquello de «Negreira, Negreira…» y con el paso de los minutos la pagaba más contra el colegiado. Las cosas no salían y el partido era rematadamente malo, pero el arbitraje de Quintero es de aquellos que marcan partidos y que «revientan» Ligas. Se encargó de seguir demostrándolo expulsando a Carreras y permitiendo a que el Celta marcase el 0-2 y terminase de incendiar al Bernabéu. Se aleja el Barça en la carrera por el título.