Cuando el balón echa a rodar en el Santiago Bernabéu, hay dos cosas prácticamente seguras: los cánticos a Juanito en el minuto 7 y el gol de Kylian Mbappe. El francés, máximo goleador de las cinco grandes ligas, está mostrando su mejor versión de cara a puerta en todas las competiciones. Pero su idilio con la Champions League se escapa a cualquier tipo de lógica.

En la rueda de prensa previa al encuentro frente al Mónaco, el francés mostró su agradecimiento al club que le dio la oportunidad de llegar a la élite en el fútbol francés, pero, al mismo tiempo, un hambre de conseguir cosas que dejaba claro que no tendría piedad contra el que fuera su equipo.

Era fácil apostar al tanto del francés. Sin embargo, rompió todas las expectativas y tardó solo cinco minutos en perforar la meta visitante. Ocurrió en una gran combinación en tres cuartos entre Mastantuono y Valverde, tras la que el uruguayo encontró al francés en la frontal, y mostró su cara más habitual: clínico, certero e infalible.

Sin embargo, a diferencia de su voracidad cuando marca un tanto, el francés sí mostró su respeto al que fuese su club cuando el juego se detuvo. Y es que el tanto de Kylian no encontró su habitual celebración, sino que, justo después de ser felicitado por sus compañeros, el ’10’ hizo un gesto de perdón hacia la grada visitante presente en el Bernabéu.

Un tanto con el que Mbappé sumó a su cuenta su décimo gol en siete partidos de Champions, poniendo rumbo a unas cifras de auténtico récord que, más allá de ser un seguro de vida para el conjunto blanco cuando suena el himno de la Champions… amenaza las cifras de Raúl… y el récord de Cristiano.