Mbappé, con un doblete, decidió un partido muy completo del Real Madrid y que terminó con una victoria de oficio. El Villarreal, de notable, hizo trabajar a los de Arbeloa y los tres puntos les hace dormir en lo más alto de la tabla. Como dirían desde el lado enemigo: «¡Al loro, que no estamos tan mal!».

El Real Madrid vivió el punto de inflexión ante el Mónaco. El equipo, cuando corre y está motivado, es otro. Arbeloa dio en la tecla emocional y buscaba asaltar el liderato en el complicado feudo del Villarreal. Romper la cerámica significa romper con la dinámica negativa que venía arrastrando el conjunto blanco. Fue justo lo que ocurrió.

Lo haría con un único cambio en el once titular. Dicen que lo que funciona no se toca y Álvaro se lo tomó al pie de la letra. Le funcionó el tridente con Mastantuono, le funcionó el once con Valverde de lateral y con Bellingham y Arda en libertad. Había pocas dudas y solo introdujo la permuta de mover a Camavinga al eje central del pivote y meter en liza a Álvaro Carreras. Por lo demás, todo igual incluso con un Asencio que sigue forzando por el bien del equipo.

Enfrente estaba el tercer clasificado de LaLiga, el Villarreal de Marcelino. Los groguets, en una participación muy pobre en Champions League, ya están totalmente centrados en Liga y vivían la visita de los merengues como una gran oportunidad para levantar la moral.

Un partido de altura y que tuvo un primer tiempo eléctrico. Solo faltaron los goles, y lo gozaron ambos equipos, en un primer acto a campo abierto y con alternativas. El 0-0 no hizo justicia a lo visto en el verde, con ambos conjuntos atacando, con Vinicius y Mbappé desafortunados de cara a portería.

(JOSE JORDAN / AFP via Getty Images)

Arda Güler era quién llevaba la manija en la sala de máquinas madridista y era por quién pasaba el «tempo» del encuentro. El juego del Villarreal, mientras, se basaba en lanzar contragolpes con Pedraza y Moleiro generando cierto peligro y llegando a inquietar la meta de Courtois.

Pese a ambas cosas, sin goles y con lo más destacado la triste lesión de gravedad de Juan Foyth – del talón de Aquiles – y una jugada que cortó César Soto Grado por un claro empujón de Vinicius cuando se quedaba solo ante Luiz Júnior. 0-0 y todo por resolver en el segundo acto.

Mbappé, suma y sigue

Al volver de vestuarios apareció la «pegada» que faltaba. Dos minutos fue lo que tardó en conectar Vinicius con Mbappé y Mbappé en transformar la primera que tenía dentro del área (minuto 47) para marcar el 0-1 en Castellón. Los dos que no aparecieron con claridad en el primer tiempo, sí que lo hicieron en el segundo con Kylian siendo determinante y llegando a la veintena de tantos en Liga.

El Villarreal trató de reaccionar y tuvo una oportunidad clarísima para hacerlo (minuto 61) con un disparo franco de Gerard Moreno que lo mandaba alto y que era una opción directa para anotar el tanto del empate. Courtois respiraba, al compás del madridismo, a sabiendas de que la ocasión del 7 fue de lo más claro de toda la contienda.

Arbeloa introducía cambios para mantener fresco el ataque. Sacaba a Gonzalo por Mastantuono y a Brahim por Arda. Dos sustituciones que tenían como objetivo no hundirse en La Cerámica y vivir el final del encuentro en campo propio.

Panenka y líderes

Acto seguido a esas permutas, Camavinga se la daba a Mbappé y Kylian no podía controlar bien la pelota dentro del área, quedándose con el molde ante Luiz Júnior y Rafa Marín. Falló esa jugada, pero la siguiente que tuvo en el tiempo de descuento no la perdonó y terminó provocando un penalti que cerraría la contienda en La Cerámica con el 0-2. Y lo hizo a lo panenka, a lo grande. El Real Madrid duerme líder y pasa la presión al otro lado.