Vinicius Júnior fue el gran protagonista del encuentro en Lisboa. Fue el autor de un golazo de bandera, de los que dará la vuelta al mundo, y que silenció a los aficionados del Benfica. Acabaron arrojando todo tipo de objetos e incluso recibió insultos racistas por parte de Prestianni. Mourinho acabó expulsado; el Real Madrid llega con ventaja al Bernabéu.

Mismo escenario, mismo rival, pero distinto contexto. El Benfica y el Real Madrid se veían las caras en el primer asalto del «play-in» por acceder a la siguiente ronda de Champions League en la que espera el Manchester City. El Da Luz, el recinto que tanta alegría le trae al madridismo, volvió a vestirse con las mejores galas y estuvo lleno – abarrotado – para volver a creer en la gesta de los de José Mourinho. El guion esta vez fue distinto a lo de la «liguilla» y a la debacle que vivieron los de Álvaro Arbeloa en Portugal.

(FILIPE AMORIM / AFP via Getty Images)

Arbeloa solo metía un cambio respecto al partido ante la Real Sociedad. 4-4-2, de igual forma, pero con Mbappé por Gonzalo en la parte de ataque. El Benfica, desplegando a Vitória (su águila imperial y tradicional), empezó mucho más enchufado que el Real Madrid, tal y como pasó en la Fase Liga. La presión atmosférica crecía, con el paso de los minutos, en cada ataque de los lusos y en cada balón perdido por los blancos.

La primera ocasión madridista llegó en el minuto 9, con un tímido disparo de Mbappé, pero la más clara tuvo que esperar unos minutos más de tanteo. Fue en el 19′, por medio de un remate de Vinicius, aprovechándose del filón creado por Trent Alexander-Arnold como gran arma madridista para desarmar el entramado defensivo de los de Mourinho. El partido no tenía nada que ver a lo que sucedió en la Fase Liga, tal y como vaticinó el técnico de Setúbal en la víspera del encuentro continental. Eso sí, el peligro portugués era muy evidente y en el 24′ ya tuvo que aparecer Courtois con la primera manopla milagrosa para despojar el peligro.

Merece mención especial. La parada del 24′ fue de esas que solo puede firmar Courtois. Una muestra de sus espectaculares reflejos para evitar el gol de Fredrik Aursnes que ya cantaba parte de la grada del Estadio Da Luz. El belga se lo negó y se vivió como el enésimo milagro santificado del portero madridista. Ya firmó paradas de mérito en el anterior encuentro y poco tardó en dejar su sello y salvar a los blancos de la quema en Portugal.

Unos minutos después llegaría la réplica merengue. Una conexión fallida entre Mbappé y Trent. El pase del inglés, a lo Beckham, – en raso- no lo cazaba de milagro el de Bondy. Luego en el 42′, con espacio por el costado zurdo, Kylian la enviaba alta por poco de la portería defendida por Trubin. Luego en el 45′ la tuvo Arda y la salvó el portero ucraniano. Era un acoso sin derribo, con Mou pidiendo ir a la caseta de vestuarios y el Real Madrid oliendo la sangre. Con eso se llegó al descanso.

Al regresar del tiempo de descanso, el Real Madrid sí que encontró el gol que tanto ansiaba. Fue de Vinicius Jr., con un tanto marca de la casa, que abrió la veda en la eliminatoria y que, a su vez, provocaría un nuevo lamentable escarnio racista. Prestianni le llamó «mono», según dijo el 7 blanco, por celebrar su golazo de bandera. Yendo por partes, con mejor explicación, el de Río de Janeiro se inventó una genialidad que ajustó a la escuadra de Trubin para marcar el 0-1, se fue a celebrarlo bailando con sus compañeros y el futbolista del Benfica le recriminó de una forma lamentable a Vini que celebrase ese tanto.

Letexier activó el protocolo antirracismo y el propio Vinicius, junto a otros jugadores como Mbappé y el resto del grupo, se iban del campo. Volvió la normalidad con el paso de los minutos, más allá de la bronca general del Da Luz, y Vini, precisamente, tuvo el 0-2 en sus botas en una ocasión que desvió Trubin de milagro.

Poco fútbol, mucha tensión, e incluso José Mourinho se fue expulsado por pedir una segunda amarilla para Vinicius. En Lisboa saltaban chispas por todos lados y el tiempo de descuento fue de 12 minutos antes de empezar a pensar en la vuelta. Incluso desde la megafonía tenían que poner calma ya que tiraron varios objetos – como sucedió durante la celebración del gol – en uno de los ataques del equipo merengue. Pese a los avisos no cesaba ese lanzamiento de objetos cuando el conjunto blanco iba a lanzar los últimos córners del partido. El choque se acabó con esa tensión y con la ventaja para el Real Madrid de cara a la vuelta en el Santiago Bernabéu.