Lejos de ser un técnico de transición, Álvaro Arbeloa ha sellado un acuerdo que lo vincula al proyecto del Real Madrid con una estructura de largo recorrido, confirmando la plena confianza de Florentino Pérez en el técnico salmantino.
El movimiento pone fin a meses de especulaciones que situaban a Arbeloa como un recurso temporal. El nuevo contrato se ha diseñado bajo una fórmula de 2+1, lo que garantiza estabilidad tanto para el cuerpo técnico como para la planificación deportiva.
Firma hasta el final de la presente campaña. Se asegura una temporada adicional completa (la 2026-2027). El acuerdo incluye una opción para un tercer año, supeditada al cumplimiento de objetivos y a la sintonía entre ambas partes. Todo lo marcarán los resultados.

Esta renovación estratégica es un mensaje directo a quienes consideraban a Arbeloa un «entrenador de paso» tras la salida de Xabi Alonso. Con este contrato, el club le otorga galones de primer nivel, reconociendo su labor en la cantera y su capacidad para liderar el vestuario en una etapa de máxima exigencia.
Como es norma inamovible en la casa blanca, los resultados serán el juez definitivo. Sin embargo, Arbeloa arranca esta etapa con el respaldo contractual necesario para implantar su filosofía sin la urgencia de estar bajo examen cada semana. La apuesta es firme: el Real Madrid se pone en manos de un hombre que conoce el ADN del club como pocos.
