El 4-2 del Benfica al Real Madrid volvió a destapar la caja de pandora. Dentro del vestuario parecía regresar la tranquilidad y cordura con Arbeloa, pero en un nuevo patinazo volvió a salir a la luz el gran problema del club, a día de hoy: el vestuario.
Otra vez, nuevo amotinamiento contra el entrenador. Pasó en el Clásico de Liga frente al FC Barcelona – a mayor escala – cuando Vini Jr. fue sustituido y no aceptó el cambio. Le dijo de todo a Xabi Alonso y no hubo castigo.
En el día de ayer, nuevamente, Arbeloa tuvo que decidir a quién cambiar y apuntó el foco hacia el que menos «ruido» podía hacer. En ese caso, dejando a Arda Güler en el banquillo, el equipo perdió «punch» y conexión en la zona ofensiva… y el otomano se rebotó.

Arda, con un claro «siempre yo», acompañado de aspavientos – dejó claro su descontento. La diferencia que hubo en el caso Vini-Xabi fue que eso se dio en el círculo central y lo de Güler pasó más desapercibido al irse por uno de los fondos y dar la vuelta a la portería.
A diferencia de lo que pasó con Xabi, Arbeloa y Arda sí que se saludaron en el banquillo. Sin embargo, nuevamente, vuelve a quedar en evidencia que hay jugadores que siguen sintiéndose superiores para rebatir a un entrenador. Le pasó al de Tolosa y, ahora, el salmantino ve como surge una pequeña brecha dentro de la felicidad existente que reinaba en el ambiente del vestuario.
