Estaba el Real Madrid de vuelta en el Santiago Bernabéu tan solo tres días después del gran juicio protagonizado por la afición madridista presente en el encuentro liguero frente al Levante, en la que fue una de las mayores pitadas de la historia reciente del conjunto blanco. Y como es lógico, muchos se preguntaban cuál sería el recibimiento hoy.
Ya desde la salida del autobús del conjunto blanco, el ambiente que se respiraba era muy distinto, con muchos aficionados desplazados para recibir a los futbolistas en su camino hacia el feudo blanco. Sin embargo, a pesar de ello, seguía siendo una incógnita cómo sería el recibimiento del propio Bernabéu, que hace solo tres días juzgó con dureza a los suyos.
Sin embargo, la primera pista de la actitud del estadio merengue se descubrió en el calentamiento de los jugadores, que ya dejó las primeras pistas sobre la tregua que el Bernabéu estaba dispuesto a firmar con los suyos. El primero en saltar fue Thibaut Courtois, que saltó al campo al son de una gran ovación de un estadio, eso sí, todavía a medio llenar.
Fue cuando saltaron el resto de los jugadores cuando comenzaron a despejarse todas las dudas. Al principio, cuando suplentes y titulares saltaron al verde, la reacción fue una mezcla de aplausos mayoritarios con algunos silbidos aislados. Sin embargo, durante el propio calentamiento, algunos futbolistas como Vinicius, Mbappé o Asencio, se dirigieron con aplausos a la afición, que correspondió con la misma moneda.
Al regresar al túnel de vestuarios, ya con un estadio más lleno, los aplausos fueron mayoritarios, con una afición que daba a entender que, a pesar de la bronca del sábado, motivada por los malos resultados, en el Bernabéu siguen estando con los suyos. Un hecho importante de cara a un partido crucial para el devenir blanco en la Champions League.
