El debut de Álvaro Arbeloa al frente del primer equipo del Real Madrid en la Champions League ante el Mónaco estuvo marcado por una declaración de intenciones clara y valiente. El técnico, que asumió el cargo recientemente tras una etapa exitosa en La Fábrica, no se anduvo con rodeos y presentó una alineación ultraofensiva, priorizando el talento joven y la pegada sobre el equilibrio más conservador. Una línea continuista a lo visto ante el Levante.
La alineación (Courtois; Valverde, Asencio, Huijsen, Camavinga; Tchouaméni, Bellingham, Güler, Mastantuono, Vinicius y Mbappé) rompe con la ortodoxia del doble pivote posicional puro, apostando por Aurélien Tchouaméni como único ancla, flanqueado por los versátiles Fede Valverde y Eduardo Camavinga, que aparecen en el lateral y serán prácticamente interiores con mucha llegada.
Arda y Franco repiten
El movimiento más llamativo fue la inclusión de Arda Güler y Franco Mastantuono – que fueron revulsivos el pasado sábado – junto a un tridente de ataque de ensueño formado por Bellingham, Vinicius Jr. y Kylian Mbappé, dejando claro que la intención era avasallar al rival desde el primer minuto.
Arbeloa ha lanzado un mensaje claro: su Real Madrid será un equipo que busque dominar los partidos a través del balón y el ataque constante. El resultado final ante el Mónaco dictará sentencia, pero el mensaje ya está dado.
