Baloncesto
El Real Madrid de Chus Mateo lo tenía hecho, pero el fichaje se aleja
El Real Madrid Baloncesto se enfrenta a un reto importante este verano: reforzar la plantilla para ser aún más competitivos.
Tras la derrota en la final de la Euroliga ante el Panathinaikos, el equipo blanco se ha recuperado en las semifinales de la liga, ganando los dos primeros partidos en el WiZink Center al FC Barcelona y quedando a una sola victoria de clasificarse para la final de la Liga Endesa. Sin embargo, el Madrid también está pensando en la próxima temporada y quiere reforzarse en casi todas las posiciones.
Una de las posiciones a reforzar es la del base, ante la posible retirada de Sergio Rodríguez. Se decía que el Madrid tenía atado al base del Maccabi, Lorenzo Brown, pero según el Diario AS, este fichaje se aleja. Otros nombres que han sonado para el puesto son Juan Núñez y el base puertorriqueño del Joventut, Andrés Feliz.

Con la retirada de Rudy Fernández, el Madrid tendrá que fichar un alero, y suenan nombres como Juancho Hernangómez.
Además, Chus Mateo tiene la idea de subir definitivamente a Hugo González, quien la semana pasada se proclamó campeón de Euroliga Junior y a quien muchos ven como el sustituto de Rudy tanto en el Madrid como en la selección española debido a sus características similares.
En cuanto al puesto de pívot, al parecer el Madrid ha renovado a Tavares por cinco temporadas, mientras que Vincent Poirier podría marcharse debido a una gran oferta del Anadolu Efes. Para reemplazar a Poirier, suena el nombre de Usman Garuba, aunque en los últimos días el propio jugador ha enfriado los rumores sobre su posible fichaje por el Madrid, diciendo que aún no tiene decidido su futuro.
Estaremos atentos a las próximas semanas, ya que se espera un verano movido en cuestión de fichajes en el Real Madrid y puede haber algunas sorpresas.
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid
