Baloncesto
En el radar de Chus Mateo, verdugo del Madrid y fichaje ideal
Después de ganar la EuroLeague en lapasada temporada, el Real Madrid solo ha hecho un fichaje en esta temporada: el base argentino Facundo Campazzo, que vuelve después de tres cursos en la NBA. Allí no gozó de los minutos deseados.
El Madrid ha comenzado la temporada de forma espectacular, estando invicto en 19 partidos hasta este domingo, cuando se cortó la racha tras la derrota ante el Unicaja de Málaga en el Wizink Center.
Parte de la culpa de esta gran racha ha sido gracias al base argentino, que está teniendo una temporada espectacular tanto en ataque como en defensa, con la colaboración de otros compañeros como Musa, Hezonja, Tavares y Poirier, que están en un gran estado de forma.
A pesar de la gran temporada que está realizando el Real Madrid, el club blanco está pensando en reforzar su juego exterior para ayudar a Campazzo.
Fichaje ideal
En el Madrid creen que el complemento perfecto para el base argentino sería el malagueño Alberto Díaz, base del Unicaja y que fue verdugo del Real Madrid en su primera derrota de la temporada.
El base malagueño liberaría de responsabilidades defensivas a Campazzo y podría brillar aún más en ataque.
Alberto Díaz no aporta muchos puntos en ataque, pero, en cambio, hace muchas cosas en la cancha, provoca muchas faltas, roba muchos balones y es un gran reboteador.
Sería el escudero perfecto para Campazzo, y a Chus Mateo siempre le ha gustado mucho el jugador malagueño. No será fácil sacarlo del Unicaja, ya que renovó a principios de temporada hasta 2026.
Foto: EFE
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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