Eduardo Camavinga volvía a una posición que, tal y como ha reconocido él mismo en diversas ocasiones, no le gusta: el lateral izquierdo. Una demarcación en la que ya jugó a las órdenes de Carletto y en la que, paradójicamente, ha firmado alguna de sus mejores actuaciones con la camiseta del Real Madrid.
En un panorama con cada vez más dudas sobre su papel en el conjunto blanco, el francés salió al verde con la intención de acallar esos rumores. Y más allá de mostrarse sumamente fiable, el francés protagonizó una auténtica delicatessen que precedió al segundo tanto del conjunto blanco, en una acción que deja claro que tiene calidad para dar y tomar.
Recibió el esférico cerca del círculo central, y ante la presión de un jugador rival, solo se le ocurrió tirar un túnel de tacón para solventar la presión. Una acción que se convirtió, además, en un pase para Güler. El turco encontró a Vini en profundidad, y el brasileño tiró de la precisión de un cirujano para poner el balón en el segundo palo, y la historia fue la de siempre: gol de Mbappé.
Sin embargo, a diferencia de lo habitual, el ’10’ no fue quien se llevó los focos del tanto al ser un gol a puerta vacía, sino que fue su compatriota el que firmó una acción de clase mundial para doblar la ventaja de su equipo: ¿Está por fin Camavinga de vuelta?
