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Juni Calafat identifica al próximo Fede Valverde
Juni Calafat identifica al próximo Fede Valverde y se fija en él como posible fichaje de futuro para el Real Madrid, tal y como explican en Minuto1 de Uruguay.
La política del Real Madrid de fichar jóvenes promesas sigue dando sus frutos. El club blanco cuenta con una gran red de ojeadores alrededor del mundo, capitaneada por Juni Calafat. El Madrid apostó hace años por un joven uruguayo, Fede Valverde, quien destacaba en las categorías inferiores del Peñarol.
El club le fichó para jugar con el Castilla y luego le cedió al Deportivo de La Coruña. Desde su regreso al Real Madrid en 2018, Valverde se ha convertido en uno de los jugadores más importantes del equipo por su carisma y su rol como el auténtico pulmón del centro del campo.
Su gran calidad le ha posicionado como uno de los mejores centrocampistas del mundo. Como mencionó Kroos en su despedida, Valverde es su heredero. De hecho, esta temporada llevará el dorsal 8, que durante diez temporadas portó el jugador teutón.
Juni Calafat identifica al próximo Fede Valverde
Se trata de Germán Barbas, un centrocampista de 16 años del Peñarol, con características similares al «halcón» Valverde. En Uruguay, se le considera el heredero de Fede Valverde. Germán Barbas es un centrocampista de mucha potencia, con facilidad para romper líneas y un buen disparo desde fuera del área.
El joven jugador uruguayo ha declarado que su gran ídolo es Fede Valverde, y que desde pequeño se ha fijado en él, tratando cada día de aprender y aspirar a ser un jugador tan importante como Valverde. El Real Madrid ha estado monitoreando a Barbas desde hace tiempo, y es posible que, en el futuro, el club decida ficharlo como lo hizo con su ídolo.
Clausula de rescisión
Actualmente, Germán Barbas tiene una cláusula de 12 millones de euros. El Real Madrid estará atento a su evolución para determinar si, en el futuro, pueden ficharle.
Foto: AFP
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Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich
Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.
La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.
Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.
El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.
Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.
Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.
Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.
En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.
La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.
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La surrealista roja que vio Camavinga; Vincic eliminó al Real Madrid
Slavko Vincic le mostró la tarjeta roja a Eduardo Camavinga, de forma surrealista, dejando reducidas a la nada las opciones de remontada en Múnich.
Expulsado Camavinga. Segunda amarilla para el francés que deja con diez al Real Madrid tras 24 minutos sobre el césped. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/6cFpmawyzH
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) April 15, 2026
El árbitro esloveno le mostró la segunda amarilla al mediocentro francés por retener la pelota tras una falta en el centro del campo.
