Thiago Pitarch fue una de las grandes estrellas del 5-2 que le metió el Juvenil A del Real Madrid al Marsella en los dieciseisavos de final de la Youth League. Marcó un gol, dio y repartió durante los 90 minutos que estuvo en el terreno de juego. Y todo ante la atenta mirada de Álvaro Arbeloa.

Arbeloa lo vio todo desde la grada. Sentado en el palco, el míster salmantino no quitó ojo al partido y tomó muy buena nota de Thiago, uno de esos jugadores que sonaba para reforzar al Real Madrid y que llegó a ir convocado con el primer equipo a las órdenes de Xabi Alonso.

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El mediocentro está asumido en una montaña rusa de sensaciones. Thiago empezó su andadura en el Real Madrid C y fue llamado por Arbeloa para estar en su Real Madrid Castilla. Un paso que hizo que debutara con Xabi en el amistoso a puerta cerrada contra el Leganés y que le hizo marcar su primer gol como madridista en Valdebebas.

Baja al barro, ¿para subir?

Se hizo importante en el esquema de Arbeloa e iba compaginando trabajo de primer equipo con el de La Fábrica. Ahora, por edad, está presente con Álvaro López en la Youth League y busca tener hueco dentro de la planificación de Arbeloa para regresar a los entrenamientos y convocatorias con el primer equipo, como ocurre ahora con Cestero y ante la falta de creatividad en el centro del campo merengue.

Un futbolista al que internamente comparan con Vitinha o los inicios de Luka Modric, por su manera de tratar al balón, de buen pie, y que hace mucha falta en el Bernabéu.