Real Madrid
La mujer de Fede Valverde quiere que fiche por otro equipo: «Es mi sueño»
Mina Bonino escribió en X sobre el futuro de Fede Valverde lejos del Real Madrid. «Es mi sueño», confesó.
En medio de un agitado mercado de fichajes veraniego, el River Plate argentino ha sorprendido con la contratación de dos campeones del mundo: Germán Pezzella del Betis y Marcos Acuña del Sevilla. Ante estos movimientos, la hinchada de River Plate se ha emocionado y ha comenzado a pedir fichajes de alto perfil, incluyendo nombres como James Rodríguez, Paulo Dybala, e incluso Fede Valverde.
El deseo de Mina Bonino, esposa de Fede Valverde
La esposa de Fede Valverde, Mina Bonino, es una conocida fanática de River Plate. Recientemente, Mina compartió en su cuenta de X (anteriormente Twitter) su deseo de ver a su marido jugar algún día para el club argentino. «Mi sueño sería que Fede algún día jugara en River», escribió, aunque reconoció que esto es muy difícil.
Mina explicó que su idea sería que Fede jugara en el Real Madrid hasta los 32 años, luego un año en Peñarol, otro en River Plate, y finalmente regresara al Madrid para ganar su 23ª Champions. Sin embargo, admitió que este plan es más un sueño personal que una realidad probable, ya que Fede tiene otros planes.
A pesar del entusiasmo de su esposa, Fede Valverde siempre ha dejado claro que su objetivo es retirarse en el Real Madrid. En sus últimas declaraciones, Valverde fue contundente: “Tendrían que matarme para que aceptara un traspaso y me marchara del Real Madrid”. Estas palabras reflejan su compromiso y amor por el club blanco, lo que hace casi imposible que su esposa logre convencerle de cumplir su sueño de verlo jugar en River Plate.
Aunque Mina Bonino sueña con ver a Fede Valverde vestido de rojo y blanco en River Plate, parece que el uruguayo tiene otros planes más alineados con su deseo de seguir triunfando en el Real Madrid.
Real Madrid
Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich
Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.
La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.
Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.
El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.
Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.
Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.
Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.
En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.
La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.
Real Madrid
La surrealista roja que vio Camavinga; Vincic eliminó al Real Madrid
Slavko Vincic le mostró la tarjeta roja a Eduardo Camavinga, de forma surrealista, dejando reducidas a la nada las opciones de remontada en Múnich.
Expulsado Camavinga. Segunda amarilla para el francés que deja con diez al Real Madrid tras 24 minutos sobre el césped. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/6cFpmawyzH
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) April 15, 2026
El árbitro esloveno le mostró la segunda amarilla al mediocentro francés por retener la pelota tras una falta en el centro del campo.
