Florentino Pérez ha completado su obra magna con el fichaje del mejor jugador del mundo que no estaba en la plantilla; es la pieza perfecta para un pastel inolvidable.

Florentino Pérez es inevitable… y lo ha vuelto a hacer. El presidente del Real Madrid, entre la gigantesca y faraónica obra del Santiago Bernabéu, ha acabado cumpliendo el sueño que llevaba arrastrando desde hace 7 años. Al empresario que nació en la Calle Hortaleza, a escasos metros de la Plaza Cibeles, ya se le puede comparar con el que a día de hoy pone nombre al estadio.

Santiago Bernabéu (Almansa) completó un mandato perfecto. 6 Copas de Europa, 16 Ligas, 1 Copa Intercontinental, 6 Copas de España, 2 Copas Latinas, 2 Pequeñas Copas del Mundo, y en baloncesto: 6 Copas Europa, 19 Ligas, 18 Copas de España, 3 Intercontinentales y 1 Copa Latina. Florentino va camino de ello: 7 Copas de Europa, 6 Mundiales de Clubes, 5 Supercopas de Europa, 7 Ligas, 3 Copas del Rey, 7 Supercopas de España, 3 Copas de Europa de baloncesto, 1 Copa Intercontinental de baloncesto, 7 Ligas de baloncesto, 7 Copas del Rey de baloncesto y 9 Supercopas de España de baloncesto.

Su punto más álgido está en los fichajes. Un presidente capaz de comprar a Zinedine Zidane en su prime, a Figo siendo capitán del Barça, a Ronaldo Nazario en el último instante o a David Beckham con un filón de marketing cuando Joan Laporta ya se lo había prometido a los aficionados azulgranas. Esta etapa de galácticos se repitió a lo grande en el segundo mandato con los Cristiano Ronaldo, Kaká, Bale o Hazard, por citar los ejemplos más mediáticos, dentro de una terna inolvidable en el mercado de fichajes.

La plantilla del Real Madrid invita a soñar con la 16ª y el septete

Los clubes estado y el mercado al alza han hecho reinventarse en su tercera era madridista de los galácticos. Ficha a Endrick con el objetivo de convertirlo en superestrella como los Vinícius, Valverde o Rodrygo, firma a Mbappé totalmente gratis y cierra un círculo que convertirá al Santiago Bernabéu en un auténtico parque de atracciones. Disneytino sigue muy presente y el madridismo tiene motivos para disfrutar. Bienvenidos a la tercera era galáctica del Real Madrid.