Lo anunció Joan Laporta en el día de ayer: «Las relaciones con el Real Madrid están rotas». Y se evidenció, más si cabe, sobre el terreno de juego con la intensidad mostrada en cada jugada. Por ello, con esa misma consecuencia, hubo un choque de alta tensión en Arabia Saudí.

Al finalizar el encuentro, como era de esperar, el Real Madrid rompió la tradición del subcampeón haciéndole pasillo al ganador de la finalísima. Había mucho ánimo de revancha e incluso Xabi Alonso tuvo que sacar a sus futbolistas del banquillo en esa ceremonia de entrega de trofeos.

Mbappé, muy descontento, dejó claro que no quería participar en el pasillo y la decisión fue prácticamente unánime destapando que no hay relación alguna con el FC Barcelona, ese club que tal y como ratificó el juez, pagó al vicepresidente de los árbitros durante (por lo menos) una década.

En la versión madridista se dice que «El Real Madrid dice que «es la Federación quien les dice que se vayan a otra zona porque estaban en el tiro de cámara y por eso no hacen el pasillo».

Otra de las reacciones del post partido la dejó Florentino, con rostro muy serio, contrastando la alegría lógica de Laporta tras el 3-2 en Yeda.