Baloncesto
En el Palau también hubo escándalo: la «falta» que le pitaron a Tavares fue de broma
Edy Tavares fue expulsado por hacer un tapón totalmente legal en el Palau.
Cierto es que el Real Madrid jugó rematadamente mal en los primeros cuartos. Hasta el propio capitán, Sergio Llull, se quejó abiertamente del juego que estaban llevando a cabo en el Palau Blaugrana.
Sin embargo, en baloncesto hubo ayuda arbitral y hay que reseñarlo. Tavares fue expulsado de manera incomprensible por 5 faltas. La última fue irrisoria. Un tapón clarísimo que pudo costar el partido y el Clásico.
A partir de ahí, con el Real Madrid manteniendo el espíritu de remontada, todo fue cuesta arriba. Tavares no debió ser expulsado, pero fue lo que terminó por dinamitar el encuentro en Barcelona.
Luego expulsó a Poirier
Para más inri, a esa misma expulsión hay que unir la de Poirier, increpado en su salida del Palau, también por 5 faltas y de manera surrealista al dar por válida una técnica que solo vio Caballero. Hoy no hubo ni una sola queja en el equipo de Roger Grimau.
Foto: Movistar
Baloncesto
El Real Madrid tumba al Andorra y sigue intratable en Liga
Hay partidos que, más allá del marcador, revelan la estructura interna de un equipo. El triunfo del Real Madrid ante MoraBanc Andorra (97‑90) pertenece a esa categoría: un ejercicio de resistencia, ajuste y jerarquía que explica por qué el conjunto blanco gobierna la Liga con una autoridad que trasciende lo estadístico. En un calendario marcado por la inminente semana decisiva de Euroliga, el equipo de Scariolo volvió a demostrar que su identidad competitiva no entiende de contextos ni excusas.
El encuentro comenzó con una versión irreconocible del Real Madrid: desajustado atrás, sin ritmo ofensivo y superado por la energía de un Andorra que llegó a dominar por 17 puntos al descanso. Lejos de ser un accidente, fue un recordatorio de la exigencia que supone competir en dos frentes de máximo nivel. Scariolo, consciente de lo que se avecina en Europa, reservó a Maledon, Abalde y Lyles, lo que obligó al equipo a reinventarse sobre la marcha.
El giro del partido llegó tras el descanso. En apenas 21 minutos, el Real Madrid firmó un parcial acumulado de 63‑30, una cifra que no solo habla de acierto, sino de control emocional y lectura táctica. El equipo ajustó líneas defensivas, aceleró el ritmo y encontró ventajas interiores y exteriores con una naturalidad que solo poseen los conjuntos con una identidad consolidada.
En ese tramo emergieron tres nombres propios: Len, dominante en ambos aros, imponiendo físico y presencia. Tavares, que volvió a ser un eje estructural más que un simple pívot. Feliz, cuya energía y agresividad ofensiva cambiaron la temperatura del partido.
No fue una reacción impulsiva, sino un proceso: el Madrid volvió a su plan, a su baloncesto, a su jerarquía y sumó, con ello, la undécima victoria seguida a nivel doméstico.
Foto: Víctor Carretero – Real Madrid

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