Real Madrid
La reacción del vestuario al 3-3 contra el City: «A un fallo»
El vestuario del Real Madrid acabó con sensación agridulce, pero esperanzado para la vuelta.
En Valdebebas creen que la eliminatoria se decidirá al más mínimo error allí. El partido de ayer en el Bernabéu entre el Real Madrid y el Manchester City fue un homenaje al fútbol. Sin duda, son los dos mejores equipos de Europa en este momento.
Hay sensación agridulce, es una pena que uno de los dos quede eliminado la próxima semana. Esta eliminatoria debería haber sido en la final de la Champions.
El partido no comenzó bien para el equipo blanco; en el primer minuto, el City se adelantó con un gol de Bernardo Silva. Sin embargo, el Madrid y la magia del Bernabéu en la Champions dieron la vuelta al marcador en tan solo dos minutos con goles de Camavinga y Rodrygo. El Madrid pudo aumentar aún más su ventaja antes de irse al descanso. Ahí pecó de contundencia.
En la segunda mitad, Bellingham y Vinícius tuvieron dos grandes ocasiones para sentenciar la eliminatoria, pero el City dio la vuelta al marcador con dos tiros desde fuera del área que terminaron en goles de Foden y Gvardiol. El Madrid reaccionó bien y un golazo de Valverde empató el partido, dejando todo abierto para el partido de vuelta en el Etihad.

A detalles
Después de la batalla, los jugadores del Real Madrid dejaron claro que la eliminatoria se decidirá por pequeños detalles. Rodrygo dijo que el que cometa menos errores se llevará la eliminatoria, y Fede Valverde declaró que el Madrid mereció más, pero que el partido de vuelta está totalmente abierto y lo ganará el que cometa menos errores. La sensación en el vestuario madridista es que si no se cometen errores, se puede pasar la eliminatoria.
El Madrid ha demostrado cómo se le puede hacer daño al City. Hay que ir sin miedo al Etihad; si hay algún equipo capaz de ganar en Manchester, en la casa del vigente campeón de Europa, es el Real Madrid.
Real Madrid
Orgullosos del Real Madrid: Vincic evitó la remontada en Múnich
Hay que estar muy orgulloso de lo que hizo el Real Madrid. Plantó cara al todopoderoso Bayern y lo puso contra las cuerdas perdiendo la ida. Vincic y el colectivo arbitral terminaron por cargarse toda la opción. Hubo un antes y un después tras la roja que vio Eduardo Camavinga por doble amarilla – reteniendo la pelota mientras regresaba a su posición – y se consumó con los goles de Luis Díaz y de Olise. El Bayern estará en semifinales. El fútbol fue muy cruel con el Real Madrid.
La eliminatoria estaba abierta. Fue lo que avisábamos en Dinastía Blanca y lo que repetía toda la prensa internacional. El gol de Mbappé en el Bernabéu podía valer «oro» y en Múnich no estaba dicha la última palabra. Lo sabía desde Neuer hasta Kompany. Y también todo el Allianz Arena que abarrotó las gradas en busca de citarse en las semifinales de la Champions League contra el PSG.
Arbeloa optó por una táctica ultraofensiva – suicida a nivel defensivo – y quería agitar la coctelera con goles. El entrenador del Real Madrid entendió a la perfección qué es lo que pedía la serie tras caer en casa. Era Europa, era el Real Madrid, y la sensación es que quedaba un mundo. En su once dejó fuera a Camavinga y Pitarch apostando por Brahim, Bellingham, Valverde y Arda. Todos trabajaron. Del primero hasta el último. En apenas 48 segundos ya habían igualado los cuartos.
El narrador de la historia más optimista jamás podría imaginar lo que ocurriría en 1 minuto. Un error garrafal, fatal, horrible y estrepitoso de Manuel Neuer para dejársela a Arda Güler que dispararía a portería como hizo ante el Elche y se la metía al alemán desde Ankara. Esta vez desde campo contrario, aunque alejado de esa posición de gol ante el MVP del partido de ida en el Bernabéu.
Parecía que se había hecho lo más difícil, pero el Real Madrid regalaba una acción ofensiva para que marcase Pavlovic tras el lanzamiento de un córner. El Bayern puso el 1-1 mostrando reacción y demostrando que jugaba y que no se acongojaba ante el panorama. A partir de ahí, a los golpes.
Llegó otro golpe de los madridistas y de nuevo llevó el mismo sello: Arda Güler. Un disparo de falta directa que marcaría el turco volviendo a batir a Neuer – que quizá pudo hacer algo más – y que repetía el guion de mandar el partido a la prórroga en el minuto 28 del duelo en Múnich. Y nuevamente ocurrió lo mismo. Desconexión defensiva de Trent Alexander-Arnold y el Bayern mostraba que no le importaba ir al K.O contra el Real Madrid. Esta vez lo marcaba Harry Kane al que lógicamente no se le puede regalar ni un centímetro dentro del área. 2-2 en el 38′.
Antes de ir al descanso habría tiempo para un gol más. Fue madridista y fue del hombre que se fichó para momentos así y que estaba completando unos buenos primeros 45 minutos. Kylian Mbappé marcó el 2-3 para conducir de vuelta el partido al tiempo extra. Lo pudo marcar Vinicius, estrellándola previamente contra el larguero, pero el destino se lo tenía preparado al de Bondy.
En la segunda parte hubo otro partido. El Bayern optó por el fútbol control y el choque se igualó. El Real Madrid tampoco quiso ir a los golpes, pero gozó de varias oportunidades claras. La mejor la tuvo Mbappé en un remate a bocajarro que salvó Neuer. De los alemanes, prácticamente sin noticias, solo se pudo hablar cuando el árbitro decantó la balanza y se cargó la eliminatoria.
La roja a Camavinga por retener la pelota lo dilapidó todo. A partir de ahí llegó el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise cuando ya estaban en tromba. El Allianz, acongojado, solo pudo respirar cuando el Real Madrid se quedó con diez.
Real Madrid
La surrealista roja que vio Camavinga; Vincic eliminó al Real Madrid
Slavko Vincic le mostró la tarjeta roja a Eduardo Camavinga, de forma surrealista, dejando reducidas a la nada las opciones de remontada en Múnich.
Expulsado Camavinga. Segunda amarilla para el francés que deja con diez al Real Madrid tras 24 minutos sobre el césped. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/6cFpmawyzH
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) April 15, 2026
El árbitro esloveno le mostró la segunda amarilla al mediocentro francés por retener la pelota tras una falta en el centro del campo.
