Real Madrid
Le comunica a Ancelotti que no saldrá, tiene la decisión tomada
Carlo Ancelotti ya conoce la decision, de primera mano, y ya sabe que su idea pasa por seguir próximamente en el Real Madrid.
Davide Ancelotti, de 34 años, ha decidido quedarse al menos un año más en el Real Madrid junto a su padre. Le ha dicho a su representante, Frank Trimboli, que no escuche más ofertas y que se va a quedar al menos un año más en el Madrid. A partir de 2025, cuando solo le reste un año de contrato, es cuando se pensará salir o no del Real Madrid.
Davide ha tenido importantes ofertas de clubes de Arabia Saudí, también del Everton y otros clubes de la Premier y de la Serie A en Italia. Hace pocas semanas tuvo una oferta del Sevilla antes de que cerraran el fichaje de García Pimienta.
Davide es un gran estudioso del fútbol y es quien prepara las jugadas de estrategia junto a Francesco Mauri. De esas jugadas de estrategia llegó el gol de Carvajal en la final de la Champions en Wembley, que sirvió para ganar la decimoquinta.
También fue clave en el partido de vuelta de las semifinales de la Champions en el Bernabéu frente al Bayern Múnich. El Madrid perdía 0-1 con gol de Davies y Davide aconsejó a su padre que sacara a Joselu, y no pudo ser una decisión más acertada: el delantero gallego metió dos goles y clasificó al Madrid para la final de Wembley.
Davide comenzó a trabajar con su padre en 2016, cuando entrenaba al Bayern Múnich. De ahí se fueron al Napoli y después al Everton, y en 2021 ficharon por el Real Madrid. En estas tres temporadas han conseguido 8 títulos: 2 Ligas, 2 Champions, 2 Supercopas de España, 1 Supercopa de Europa, 1 Mundial de Clubes y 1 Copa del Rey.
Carlo Ancelotti suele escuchar mucho los consejos de su hijo, como dijo en rueda de prensa: «Yo le permito algunas palabras a Davide porque es mi hijo, a otro no se las permitiría». Sin duda, forman un buen tándem padre e hijo que, como mínimo, trabajarán un año más juntos, una gran noticia para el Real Madrid.
Foto: Europa Press
Real Madrid
Un regreso eternamente esperado
Desde que se unieran sus caminos hace ya casi 16 años, allá por junio de 2010, los nombres de Real Madrid y José Mourinho nunca han terminado de separarse del todo. No lo hicieron tres años después de su llegada, cuando terminó su corta pero intensa aventura de blanco, ni tampoco en los años venideros.
Ahora, en pleno periodo de incertidumbre, en esos tiempos en los que la revolución suena más apetecible que nunca, son muchos los nombres que salen a la palestra. Y como el nombre de José Mourinho ejemplifica una revolución en sí mismo, era solo cuestión de tiempo que su nombre también lo hiciera.
Segundas partes nunca fueron buenas… ¿o sí?
Es una realidad que el caso de Mourinho y el Real Madrid es extraño y a la vez paradójico. A pesar de salir por las malas de La Casa Blanca en verano de 2013, una inmensa parte de la afición blanca no ha olvidado al hombre que volvió a poner al Real Madrid en el mapa, cuando muchos hablaban ya de un invencible Barça de Guardiola.
Mourinho llego, vio, y venció, tal y como dicen las lenguas más antiguas. Y aunque su legado no fuese el más esplendoroso a nivel de títulos, Mourinho puso la semilla de todos los triunfos que vendrían después, haciendo un trabajo tan duro como poco agradecido por otros tantos.
Un legado que no se basa únicamente en los resultados –que también- sino en devolver ese ADN de lucha interminable en el Real Madrid. Un ADN que antes del luso parecía haber desaparecido, y que, tras su marcha, fue una de las claves de las seis Champions League que el conjunto blanco ganaría a posteriori.
Pero que no nos engañe la nostalgia. José Mourinho no fue, no es y nunca será perfecto. Como todos, tiene y sigue teniendo sus defectos. Y el ejemplo perfecto de esto fue la patinada que realizó con sus declaraciones sobre Vini tras el encuentro de ida de dieciseisavos de final, en el que el brasileño recibió insultos racistas.
Sin embargo, la realidad es que José Mourinho nunca ha pretendido ser perfecto. Pero lo que si era es fiel a sí mismo. Era un entrenador no solo dispuesto a morir por sus ideas, sino también dispuesto a morir por todos aquellos que luchasen por sus ideas con la misma convicción que él.
Para una gran parte del madridismo, Mourinho fue ese primer amor que no se olvida a pesar de conseguir una vida plena tras su marcha. Un amor de verano, corto pero intenso, que te lleva a vivir la vida con una intensidad que, independientemente de lo que logres, jamás vuelves a sentir como aquella primera vez.
Para otros tantos, uno de sus primeros desengaños amorosos tuvo lugar aquel 25 de abril de 2012 en el que el Real Madrid se quedaba a las puertas de una final de Champions de la forma más cruel, en los penaltis, en lo que fue el principio del fin de aquella primera y hasta ahora única etapa del luso en el banquillo blanco.
Todos recordamos aquella imagen de Mourinho arrodillado en la banda de un Santiago Bernabéu que, en aquel momento, habría estado dispuesto a morir por él. Y es cierto que todos los éxitos que llegaron después, fruto de la semilla plantada por Mourinho, compensaron con crecer aquel gran dolor. Pero otros piensan que tal vez el peaje fue demasiado alto y que aquella historia de amor merece un final feliz.
Yo, en lo personal, no sé si queda algo de aquel Mourinho que encandiló a una parroquia de fieles. Tampoco sé si merece la pena arriesgar a poner un borrón en forma de segunda oportunidad a una historia que ya fue casi perfecta. Pero lo que sí sé es que cuando se habla de madridismo salvaje, y muchos coincidirán conmigo, rara vez el madridista ha vuelto a sentir algo así.
Baloncesto
El Real Madrid pone el 1-0 en el Playoff ante el Happoel
El Real Madrid se ha adelantado en la serie de playoff ante el Happoel Tel Aviv (86-82) en una victoria que parecía que iba a ser muy cómoda y que ha costado más de lo previsto.
